Entre cumbia, tradición y patrimonio, María Juliana lleva a Madrid el Carnaval de la 44
La soberana participará en el Desfile de la Hispanidad y en la delegación que acompaña la residencia de Shakira. En diálogo con Zona Cero además habló de su noche de coronación.
El Carnaval se cuenta a través de sus danzas, músicas, símbolos y, sobre todo, de la memoria de quienes durante generaciones han mantenido vivas estas expresiones.
En ese propósito de preservar y proyectar el patrimonio folclórico de la ciudad, María Juliana Olaciregui, Reina del Carnaval de la 44-2027, asumió su reinado como una oportunidad para visibilizar a los hacedores y exaltar las danzas que hacen parte de la identidad carnavalera.

Esa misión ahora trasciende las fronteras, pues la soberana llevará a Madrid una muestra de nuestro folclor con su participación en el Desfile de la Hispanidad, a celebrarse el 4 de octubre en Madrid.
Asimismo, hará parte de la delegación carnavalera que acompaña a Shakira en su residencia el 3 de octubre.
“Estoy supremamente emocionada porque puede que veamos a Shakira de cerca. El desfile es el 4 de octubre por toda la Gran Vía, y estoy feliz. Ha sido muchísimo tiempo de preparación, tanto en el vestuario como en saber cómo representar nuestra cultura allá. Hay que tener mucha certeza al momento de escoger qué queremos mostrar, porque algunas danzas que para nosotros son muy conocidas, de pronto allá no se entienden de la misma manera”, explicó en su visita a Zona Cero.

Más que regresar de Madrid con nuevas expresiones para el Carnaval de la 44, María Juliana quiere que el intercambio funcione en otra dirección: que quienes conozcan la cultura española y otros públicos internacionales se interesen por Barranquilla y quieran vivir su Carnaval.
La voz de los hacedores
En ese propósito de preservar y proyectar el Carnaval, María Juliana reconoce el papel fundamental de los hacedores, a quienes considera responsables de mantener viva la fiesta, el folclor y las tradiciones.
Una de las maneras en que ha querido representar ese compromiso es a través de un megáfono que la acompaña en sus encuentros con comparsas y grupos folclóricos.

“Yo tengo este elemento que tiene un significado y es que quiero que los hacedores y cada grupo folclórico alcen su voz. Eso significa el megáfono para mí. Yo siempre que voy a una comparsa o a un grupo folclórico llevo el megáfono, hablamos por él y es algo bastante significativo para mí”, dijo.
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Una coronación para las danzas patrimoniales
El homenaje a las manifestaciones tradicionales también estará presente en la coronación de María Juliana.
El Carnaval de la 44 anunció que las danzas patrimoniales tendrán un espacio especial y la soberana aseguró que cada una estará presente de alguna manera.
Aunque reconoce que son muchas las ideas que tiene para ese momento y que todavía está definiendo cómo concretarlas, su intención es que las distintas expresiones folclóricas tengan protagonismo.

“Yo tengo tantas ideas para ese día, que de pronto, no concreto una de todo lo que quiero, pero cada danza va a estar en la coronación, van a estar presentes. Y, adicional a eso, hemos estado homenajeándolas por mis redes sociales subiendo videos sobre la historia de los Coyongos”.
De esta manera, su relación con el Carnaval también se ha convertido en una oportunidad para explorar sus propias raíces y reconocer la diversidad cultural que hace parte de la fiesta.
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La cumbia, una danza que la identifica
Entre todas las manifestaciones del Carnaval, la cumbia ocupa un lugar especial para María Juliana.
La soberana la define como una danza de galanteo entre el hombre y la mujer y destaca especialmente la manera en que representa la conquista y la feminidad.

“La cumbia es una danza de galanteo entre el hombre y la mujer. Es lo innato que tiene el hombre para ofrecerle a la mujer, y esa conquista. Es de mis danzas favoritas, me parece súper femenina. Es la que más bailo”.
Para María Juliana, la importancia de esta danza está también en el mensaje que transmite: el encuentro, el galanteo y la relación entre el hombre y la mujer dentro de una expresión profundamente arraigada en la cultura caribeña.