En el Mes del Patrimonio, cuatro piezas guardan la historia del Teatro Amira de la Rosa
El telón de boca, los vitrales, el piano de cola y las lámparas conservan parte de la memoria de uno de los escenarios culturales más representativos de Barranquilla.
Hay historias que no solo se cuentan sobre un escenario, también permanecen en los objetos que han sido testigos de ellas.
Durante el Mes del Patrimonio, el teatro invita a conocer las historias que hay detrás del telón de boca, los vitrales, el piano de cola y las lámparas, cuatro piezas que conservan una parte de las generaciones que han pasado por la historia del teatro.
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Telón de boca
El Telón de boca del Teatro Amira de la Rosa está inspirado en la leyenda del hombre caimán y fue elaborado en 1982 por el artista colombo español Alejandro Obregón, uno de los grandes exponentes del arte moderno en Colombia, hijo adoptivo del Caribe, región en la que se formó y con la que creo un fuerte vínculo.
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Vitrales
Los vitrales son unos de los elementos más representativos del edificio y tienen declaratoria individual como bienes de interés cultural del ámbito nacional.
Fueron hechos por Artística de vitrales Ltda. de Medellín en 1978 con la técnica de vidrio pintado y cocido. Durante años embellecieron la fachada sur del teatro Amira de la Rosa. En 2025 fueron desmontados y hoy se encuentran un espacio exclusivo para su almacenamiento temporal que garantiza su protección.

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El piano de cola: música que permanece
El piano de cola es uno de los elementos que guarda la memoria musical del Teatro Amira de la Rosa. Su presencia está ligada a la vocación artística del escenario y a las numerosas expresiones musicales que han encontrado espacio en el teatro.
Más que un instrumento, el piano representa una parte de la relación que Barranquilla ha construido con la música y con los escenarios culturales. Sus teclas evocan presentaciones, encuentros y momentos en los que la música se convirtió en protagonista de la vida del teatro.

Las lámparas: detalles que iluminan la historia
Las lámparas hacen parte de los elementos que acompañan la arquitectura y la estética del teatro.
Su función trasciende la iluminación de los espacios: también contribuyen a la atmósfera característica del lugar y a la experiencia de quienes lo han recorrido.
Como parte del conjunto de bienes que conserva el teatro, estas piezas permiten reconocer detalles que muchas veces pasan inadvertidos, pero que ayudan a comprender la historia y la concepción original de este espacio cultural.