Isabella Garman, artista local.
Isabella Garman, artista local.
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Jair Varela

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En Barranquilla, el arte urbano cuenta la historia del Caribe en cada pincelada

Artistas locales, como Isabella Garman, plasmaron su arte en el Museo a Cielo Abierto. Cada trazo refleja la cultura e historia de la ciudad.

Una transformación entre colores y pinceles ha vivido Barranquilla en sus 213 años a través del arte urbano, la cual redefine hoy la imagen de la ciudad ante propios y turistas.  

Sus calles y fachadas, que antes lucían grises y apagadas, hoy son unas auténticas galerías al aire libre.  

El arte de artistas barranquilleros ha cambiado sus calles, fachadas y lugares.

Murales llenos de color, identidad y creatividad no solo embellecen el entorno, sino que también cuentan historias, rescatan tradiciones y fortalecen el sentido de pertenencia de sus habitantes.  

Esta evolución artística refleja una ciudad viva, que apuesta por la cultura como motor de cambio y desarrollo social en manos de quienes las crean: los artistas locales como Isabella Garman, una diseñadora que mostró su talento para el pincel desde muy pequeña. Hoy sus obras hacen parte del Museo a Cielo Abierto en Barrio Abajo.  

Isabella Garman, artista local.

El arte del espacio público es una forma increíble de atraer turismo, de traer a los mismos barranquilleros a que vengan a esos espacios que estaban olvidados y les dimos vida. Es una forma de crecimiento increíble para la ciudad”, puntualizó.  

Para Isabella, ser parte del cambio que ha tenido ciudad en materia de arte con estos murales recién inaugurados es “un verdadero orgullo”.  

Era un sueño poder intervenir un mural público en mi ciudad, y finalmente se me dio la oportunidad. Todos estamos súper felices de cómo ha quedado el espacio”. 

Cada mural cuenta una historia propia de la ciudad.

Un arte con historias  

Cada obra de arte plasmada en el Mural a Cielo Abierto es algo representativo de la ciudad. Isabella, amante al Carnaval de Barranquilla, tomó como fuente de inspiración esta expresión para crear la pieza que lleva por título ‘Que no muera la tradición’.  

La obra refleja al padre enseñando al hijo sobre el Carnaval, simbolizando la preservación de las raíces culturales de la ciudad. 

“Mi forma de pintar es muy colorida; me encantan las flores y, sobre todo, el Carnaval de Barranquilla. Quise representar al Congo, una de las primeras figuras carnavaleras, y mostrar cómo las tradiciones se transmiten de generación en generación”, explicó la artista. 

'Que no muera la tradición', la obra de Isabella Garman en el Museo a Cielo Abierto.

El muralismo que impulsa el turismo 

Cada vez más son los turistas que llegan a Curramba para recorrer sus murales y descubrir como se narra la identidad del Caribe colombiano. 

Espacios como el Museo a Cielo Abierto sirven como punto de partida para comprender la riqueza cultural que luego se ve reflejada en las calles. A partir de allí, sectores como Barrio Abajo y otros espacios de la ciudad se han transformado en rutas artísticas donde los colores, las figuras y los símbolos cobran vida en cada esquina. 

Turistas llegando al Museo a Cielo Abierto en Barrio Abajo.

Clara Cano, de Bogotá, es una de las turistas que llegó a la ciudad desde el pasado sábado atraída por conocer más de la historia y los murales, una experiencia que le permitió conectar con la cultura barranquillera a bordo del BaqTour, el bus turístico de la ciudad.  

En pocos días he aprendido a conocer Barranquilla. A pesar de que soy colombiana, hacía el comentario cuando vi el Museo del Carnaval, que interioricé muchísimo mi país a través de lo que es Barranquilla. Aprendí cosas lindísimas, conocí cosas nuevas que tienen que ver con el Carnaval. Estoy absolutamente maravillada con los colores, hay diferentes técnicas, pero también con el hecho de que Barranquilla está contando su cultura, y me parece que eso es muy lindo para que nosotros lo podamos difundir”, dijo. 

El muralismo en Barranquilla demuestra cómo el arte público puede generar un impacto social, cultural y económico significativo, convirtiendo calles y barrios en verdaderos museos al aire libre que fortalecen la identidad local y acercan la cultura a todos los ciudadanos.

Clara Caro, una turista de Bogotá junto a su familia recorriendo los murales de la ciudad.

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