Detrás de cada edificación, saber o manifestación cultural existe un relato colectivo que la convierten en Patrimonio.
Detrás de cada edificación, saber o manifestación cultural existe un relato colectivo que la convierten en Patrimonio.
Foto
Archivo

Share:

El Patrimonio como motor de memoria viva e identidad para construcción de tejido social

Durante septiembre en Colombia se conmemora el Mes del Patrimonio para reconocer, conservar y difundir los valores culturales del país, y de fortalecerlos a partir de su apropiación social.

La arquitectura, tradición oral y saberes son algunos de los pilares fundamentales para la construcción del Patrimonio histórico de una ciudad, comunidad o nación. Por eso, la conservación y salvaguarda de los mismos continúa tomando relevancia, principalmente cuando se comprende que detrás de cada edificación o costumbre existe un relato colectivo que merece no ser olvidado con el paso de los años.

Por esta razón, durante el mes septiembre en Colombia se conmemora el Mes del Patrimonio – a través del Decreto 853 de 1998-, como una forma de abrir espacios de reflexión sobre la importancia de reconocer, conservar, proteger y difundir los valores culturales de todas las regiones del país, y de fortalecerlos a partir de su apropiación social.

Pero lo primero es entender ¿qué es el Patrimonio?

El arquitecto y experto en Patrimonio, Jonathan Tobón explicó que es todo aquello que una comunidad “reconoce como significativo” de su historia, identidad y memoria, y que considera importante transmitir a las futuras generaciones.

Nuestras noticias en tu mano: únete a nuestro canal de WhatsApp y mantente informado de todo lo que sucede.

“Este puede ser material, como un edificio, iglesia, un objeto o un espacio; o inmaterial, como una tradición o saber, un conocimiento, un oficio, una expresión o una práctica. Y ambas dimensiones están relacionadas: detrás de un edificio también existen historias, usos y memorias. Por eso, Patrimonio no es simplemente lo antiguo, sino aquello que tiene un significado que una comunidad reconoce y valora”, manifestó en diálogo con Zona Cero.

Intendencia fluvial de Barranquilla

Lo inmaterial y cotidiano —como la memoria oral o los saberes populares— también tienen cabida en la categoría de Patrimonio, cuando estos son apropiados como parte fundamental de la identidad de una población que, a su vez, decide transmitirlo: una receta, oficio, celebración, o saber constructivo que tienen “el mismo valor patrimonial” como el de una edificación.

Incluso, en algunas ocasiones, son en esas prácticas cotidianas en las que verdaderamente “se conserva la memoria viva” de una comunidad y de ahí su necesidad “de ser conservada y transmitida”.

“Barranquilla tiene la fortuna de contar con tres sectores urbanos con declaratoria patrimonial: el Centro Histórico, los barrios Prado, una parte de Altos del Prado y Bellavista, y Barrio Abajo. Pero nuestra riqueza no está solamente en la arquitectura. Barrio Abajo, por ejemplo, representa toda una construcción social alrededor de sus prácticas, costumbres, gastronomía y juegos tradicionales, además de su estrecha relación con el Carnaval de Barranquilla, una manifestación que trasciende nuestras fronteras y es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Creo que esa combinación entre Patrimonio construido y patrimonio vivo es una de las grandes particularidades de la ciudad”, señaló Tobón.

El Carnaval de Barranquilla fue declarado como Patrimonio Cultural de la Nación en 2001 y Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2003.

¿Cuándo algo puede considerarse como patrimonio?

El Consejo Nacional de Patrimonio (CNP) es el organismo encargado de la valoración y el criterio de los objetos que se consideran como Patrimonio del país y vela por las declaratorias y por la protección de los mismos.

Te puede interesar: Colombia pide a Rusia y Ucrania frenar el reclutamiento de connacionales para la guerra

De acuerdo con Tobón, no existe un único criterio para declarar algo con valor patrimonial ya que este puede tener “valor histórico, arquitectónico, artístico, social, cultural o simbólico”, pero también un “valor emocional” para una comunidad.

“Lo fundamental es que exista un significado que trascienda al objeto o a la manifestación en sí misma y que una comunidad reconozca como propio. Por eso, no todo lo antiguo es Patrimonio, ni todo patrimonio tiene que ser excepcional: también puede ser valioso por lo que representa para la memoria y la identidad de las personas”, indicó.

Arquitectura del barrio El Prado.

En Barranquilla

El arquitecto Ignacio Consuegra señaló que Barranquilla es considerada como “una ciudad premiada” por su ubicación geográfica, pero a su vez “ignorada por su historia”.

“Al parecer, las ciudades latinoamericanas siguen escribiendo su historia a partir de fundamentos relacionados con la violencia. Quizás por eso, ciudades como Cartagena o Mompox ocupan un sitial importante, mientras las ciudades surgidas en la etapa de la República son consideradas urbes recientes y contemporáneas”, dijo.

Pese a ese panorama, Consuegra reconoció que la capital del Atlántico es “una ciudad única”, porque fue por ella donde entró la cultura y el progreso al país.

“La construcción del muelle de Puerto Colombia (el segundo más largo del mundo en su tiempo) le ofreció las condiciones para que se poblara de inmigrantes que venían huyendo de las hambrunas y las guerras en Europa. Y por demás para recibir los primeros artefactos como aviones, locomotoras, automóviles, el cine, el teléfono la radio”, indicó.

Asimismo, es importante destacar que el Carnaval de Barranquilla fue declarado como Patrimonio Cultural de la Nación en 2001 y Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad en 2003, títulos otorgados por el Congreso de la república y por la UNESCO respectivamente.

La gastronomía y los saberes también puedes ser considerados como Patrimonio.

Proteger el patrimonio sin congelarlo en el tiempo

Los retos para la conservación del Patrimonio van más allá de su reconocimiento o declaratoria –aseguró Tobón- puesto que existen amenazas físicas, económicas y culturales que pueden poner en riesgo tanto el patrimonio material como el inmaterial.

“En el caso de los bienes materiales, por ejemplo, no basta con declarar un inmueble como patrimonio, también es necesario garantizar las condiciones para que pueda mantenerse y conservarse en el tiempo, especialmente cuando sus propietarios enfrentan dificultades económicas para asumir los costos de mantenimiento. A esto se suman problemáticas como el abandono, el deterioro y las intervenciones inadecuadas”, dijo.

Sostuvo, además, que, en el Patrimonio inmaterial, las amenazas estarían relacionadas con la “comercialización excesiva” de las manifestaciones culturales y con el “desplazamiento de sus propios hacedores” por intereses empresariales.

En el Patrimonio inmaterial, las amenazas estarían relacionadas con la “comercialización excesiva” de las manifestaciones culturales.

“Proteger el Patrimonio implica generar las condiciones necesarias para que este pueda mantenerse vivo y para que las comunidades que lo producen y transmiten continúen siendo parte fundamental de ese proceso. En ese sentido, la apropiación del Patrimonio comienza por conocerlo y reconocerlo como algo propio. La comunidad debe tener un papel activo en su identificación, conservación y transmisión, y no limitarse a recibir decisiones tomadas por expertos”, aseveró.

Finalmente, destacó la necesidad de acercar el Patrimonio a la vida cotidiana y a espacios como los colegios y barrios para llegar a las nuevas generaciones, utilizando un lenguaje que pueda ser comprendido por todos.

“El desafío está en evitar que el Patrimonio se convierta en una pieza congelada del pasado: debe conservar su significado, pero también encontrar nuevas formas de relacionarse con el presente y seguir teniendo utilidad para las comunidades, sin caer en romanticismos que pretendan mantener intacto un pasado que, en realidad, está en constante transformación", puntualizó.

Más sobre este tema: