El ‘Cañonero’ Luis Arias y Libreros, la voz que dio vida al ‘Zafarrancho Costeño’
El reconocido hombre de la radio barranquillera también fue un destacado narrador de béisbol.
Luis Arias y Libreros, más conocido como el ‘Cañonero’, por una poderosa voz, que a sus 75 años aún conserva, hizo parte de una época dorada de la radio musical barranquillera, que en 1979 fue sacudida por su paso, junto al fallecido Jairo Paba, de Radio Olímpica a Radio Universal, que les hizo a ambos una jugosa, tentadora e irrechazable oferta.
Arias supo combinar su trabajo como locutor en distintas emisoras de Barranquilla con el de operario de la extinta Empresa Municipal de Teléfonos, de la cual se pensionó hace más de 30 años y a la que ingresó como ayudante tras terminar sus estudios en el Sena.
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“Yo no podía renunciar a ese trabajo en la Telefónica por las excelentes prebendas que recibía: 35 días de prima en junio y 45 días de prima en diciembre”, recuerda Arias.
De hecho, el ‘Cañonero’ tenía turnos especiales, después de las seis de la tarde. Los fines de semana y festivos hacía dos. Mike Char, dueño de Radio Olímpica, nunca pudo convencerlo para que trabajara tiempo completo en su emisora. “Lo que se gana allá nunca se lo va a ganar acá”, eran las palabras de Mike en su particular tono de voz nasal imitado por Lucho.
El ‘Cañonero’ relata que desde pequeño la radio le llamó la atención. Cree que eso nació con él. Era de los que paseaba por el centro de Barranquilla y quedaba maravillado viendo las sedes de las emisoras que, en ese tiempo, la mayoría de ellas funcionaban en ese sector de la ciudad.
“Una vez entré al Ley o al Tía (almacenes del centro) y vi a un tipo que tenía un micrófono anunciando los productos. Le dije: ‘hey, ven acá, eso me gusta’. Me dijo: ‘quédate ahí unos días’ y me gané (el puesto)… no era mucho (el pago). Por eso digo que uno ya viene marcado”.
Su éxito a nivel radial alcanzó el punto máximo cuando creó el ‘Zafarrancho Costeño’, que comenzó como un programa de radio y terminó convirtiéndose en un baile que Lucho Arias realizaba y animaba dos veces al mes.

“Una vez Gustavo Castillo García estaba animando en almacenes Murcia y le escuché la palabra Zafarrancho, que significa desorden, y cogí ese nombre. A dónde no fui con esa vaina, lo llevé a Galapa, a Juan de Acosta, Usiacurí, tuve que comprar un picó para amenizar las fiestas. La plata de la pensión de la Telefónica no la tocaba para nada (Risas)".
Muchos de los bailes los organizó en su antigua casa ubicada en el barrio Modelo, en donde, para evitar que los vecinos se molestaran, los invitaba a hacer parte del goce.
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Por su ‘Zafarrancho Costeño’ y, sobre todo, por ser cultor y defensor de la música nuestra, el pasado 14 de junio, el ‘Cañonero’ fue homenajeado por la fundación La Cueva.
De locutor comercial a narrador de béisbol
La pasión por el béisbol, la heredó de su papá, quien era momposino y le enseñó los secretos de este deporte. Su papá, sin embargo, murió joven (42 años) y, entonces, lo terminó de criar su abuelo materno Benjamín Libreros.
“Perdí a mi papá temprano, el papá mío fue mi abuelo, por eso me hago llamar Luis Arias y Libreros, para darle caché a mi abuelo”, afirma el ‘Cañonero’, que vino al mundo de manos de una comadrona en el barrio Chiquinquirá.
En las transmisiones de béisbol comenzó como locutor comercial al lado de Marcos Pérez Caicedo y Mike Schmulson. Por medio de ellos hizo su primer y único viaje a Estados Unidos, exactamente a Houston (Texas), a transmitir una serie de los Astros.
Allá quedó impresionado por la grama artificial del estadio (Astrodome), que tenía techo y aire acondicionado.
De Marcos Pérez adoptó su estilo de narrar y varios de sus dichos, como “No me haga reír que tengo el labio cuarteado” y “Entre la rubia y la morena”, para hacer referencia al bateador que tenía tres bolas y dos strikes.
En el estadio Tomás Arrieta, Arias, Marcos y Mike transmitían desde un palco acondicionado en la parte más alta del 'back stop'. Ese lugar se mantuvo allí hasta la demolición del viejo escenario, que le dio paso al moderno Édgar Rentería.
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El apodo de el ‘Cañonero’ se lo puso Marco Aurelio Álvarez cuando ambos trabajaban en Radio Olímpica. “Ese man era una computadora, era inteligentísimo. Él fue quien organizó todo en Olímpica”, recuerda Arias, quien por muchos años fue presentador del Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla.

Fue justamente Marco Aurelio quien les propuso a los hermanos Navarro crear una cadena de emisoras para promocionar su producto estrella: Café Universal. Así nació Radio Universal en la banda AM y después en FM.
Marco Aurelio logró sacar a Arias y a Jairo Paba de Radio Olímpica para Universal que, como parte del trato, le dio a cada uno un automóvil marca Renault, que tenían el logotipo de la emisora.
Luis Arias recuerda a grandes amigos como Luis Altamiranda el ‘Music Man’, Jacob Guerra, de quien dice era su “llave”, y a Jairo Paba, el 'Líder', de quien asegura “tenía su vacile”.
Se enorgullece de haber trabajado en las tres principales cadenas radiales del país: Caracol, RCN y Todelar. También de haber estado en la cadena radial Olímpica y de haber sido director artístico de la extinta Radio Mar Caribe.