'Donde quiera que estés': carta musical de Santiago Cruz a su padre
La canción es el primer sencillo de su próximo álbum Fragmentos, una canción profundamente personal en la que imagina una conversación con su padre, fallecido en 2002.
Después de anunciar el lanzamiento de 'Fragmentos', el álbum con el que abrirá un nuevo capítulo creativo en su carrera, el cantante, compositor y escritor, Santiago Cruz, presenta 'Donde quiera que estés', el primer sencillo de este esperado proyecto discográfico.
Más que una historia sobre la pérdida, 'Donde quiera que estés' es una conversación pendiente. Escrita por el propio Santiago Cruz y producida por Charlie Triana, la canción nace de la necesidad del artista de hablar con su padre, quien falleció en diciembre de 2002, pocos meses antes del lanzamiento de 'Solo hasta hoy', el álbum con el que inició oficialmente su carrera profesional.
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“Esta es, tal vez, de las canciones más emotivas y personales que he escrito en mi vida. Al estar acercándome a la edad en la que murió mi padre (51 años, y yo acabo de cumplir 50), era una necesidad para mí hablar de esto, gestionar este dolor, esta ausencia, a través de una canción. Sale hoy, 21 de julio, justamente el día en el que sería el cumpleaños número 75 de él, como un regalo que le quiero dar, y me quiero dar, para sentir que la paz va llegando a nuestros corazones” expresó Santiago Cruz.
En la letra, el artista le cuenta a su padre todo aquello que ha ocurrido desde su partida. Le habla de su carrera, de su matrimonio, del nacimiento de sus hijos, de esos pequeños acontecimientos cotidianos que cualquier hijo quisiera compartir con quien ya no está.
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El lanzamiento llega acompañado por un videoclip realizado por Kinofónica bajo la dirección de María Zárate. Concebido como una pieza de enorme carga simbólica, el video transcurre en una única locación donde un espacio completamente blanco se transforma en una galería de recuerdos.
Objetos como espejos, fichas de dominó y pequeños aviones suspendidos evocan diferentes momentos de la infancia y de la relación entre Santiago y su padre, mientras la figura de este aparece y desaparece entre lo tangible y lo etéreo, hasta desembocar en un abrazo final que simboliza un encuentro eterno.