Diseñadora Laura Barrios.
Diseñadora Laura Barrios.
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De alumna a instructora: el camino de la diseñadora Laura Barrios en el Club de Tejedoras

La diseñadora es las figuras más representativas de los Clubes de Tejedoras de Barranquilla, espacio que promueve este oficio.

Un arte heredado entre mecedoras y colores. Desde hace más de 30 años, la diseñadora barranquillera Laura Barrios encontró en el tejido una forma de expresión, enseñanza y construcción.  

Con paciencia, creatividad y dedicación, Barrios se ha convertido en una de las piezas fundamentales de los Clubes de Tejedoras, espacios donde el arte hecho a mano sigue fortaleciendo la identidad cultural de la ciudad. 

Laura Barrios, diseñadora.

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Su amor por el tejido nació en la infancia al lado de su abuela, mientras la observaba detenidamente crear piezas con un oficio que años después transformaría su vida. 

Mi abuelita me enseñó. Yo me pasaba las vacaciones con ella y le iba copiando todo lo que hacía, luego decidí estudiar Diseño de Modas convencida de que también tenía otras habilidades creativas, pero el crochet seguía siendo una práctica que utilizaba ocasionalmente para hacer algunas prendas para mis hijos”, explicó en diálogo con Zona Cero.  

La diseñadora junto algunas mujeres que hacen parte del Club de Teejdoras.

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El curso que transformó su vida 

Todo cambió de manera inesperada cuando la diseñadora encontró una feria organizada por el Distrito donde promovían distintos cursos de formación. Ahí fue donde afianzó el crochet. 

Aunque ya sabía tejer, decidió asistir a las clases para fortalecer sus conocimientos mostrando no solo su talento, sino también la capacidad de fusionar el tejido con su formación en diseño de modas. 

Algunos de los tejidos que hace junto a las mujeres del club.

Es un espacio sorpresivo para mí, porque era algo que yo no me esperaba ni me imaginaba. Era una habilidad que tenía como como dormida, como que no la había explotado”, dijo.

Y es que, gracias al acompañamiento de las fundadoras y líderes del Club de Tejedoras como Merce Botero, Laura pasó de ser alumna para convertirse en instructora, una experiencia que describe como profundamente gratificante. 

Algunos de los tejidos que hace junto a las mujeres del club.

Para mí enseñar ha sido maravilloso. No porque el arte sea fácil, sino porque me encanta hacerlo y ver los resultados. Ver personas que dicen ‘yo no puedo’ y luego descubrir que sí son capaces, eso me llena muchísimo”, dijo. 

Agrega que “da alegría ver cómo este arte ha avanzado y se ha convertido en un medio de crecimiento para tantas personas”. 

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