Andrés Pardo Perdomo, profesional en Física de la UniAtlántico.
Andrés Pardo Perdomo, egresado del programa de Física de la UniAtlántico..
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Andrés Pardo, el joven físico que convirtió la adversidad en motivación para alcanzar los sueños

Con su esfuerzo logró ascender de los pasillos de la Universidad del Atlántico al Instituto de Energía Solar de Madrid, uno de los más importantes de Europa.

Andrés David Pardo Perdomo es un ejemplo de que aferrarse a los sueños es el impulso más efectivo para alcanzarlos, pese a las adversidades que puedan presentarse en el camino.

Este joven nacido en Bucaramanga, pero que desde los 8 años hizo de Barranquilla su casa, siempre destacó por ser meticuloso, inteligente y enfocado cuando de su educación se trataba. Y fue precisamente esas cualidades las que le permitieron entrar al programa de Física de la Universidad del Atlántico.

Recibir la noticia de que había sido aceptado en la carrera de sus sueños, fue la luz de esperanza que él necesitaba, pues proviene de una familia de escasos recursos, en la que estudiar en un colegio ya era un privilegio e ingresar a la universidad algo “difícil de alcanzar”.

Andrés lo logró. Inició su carrera destacando desde el inicio entre sus compañeros al ser propositivo, creativo y ver la física como una herramienta para generar transformación e impacto social.

Sin embargo, esa felicidad que lo invadía comenzó a opacarse cuando a medida que pasaban las semanas sus recursos económicos escaseaban a tal punto de llevarlo a pensé en congelar el semestre.

Ever Ortiz, Yamira Rodríguez y Andrés Pardo.

“Necesitaba pausar el semestre para ponerme a trabajar, ahorrar un poco y sostener mis gastos, y después, cuando tuviera una mejor condición económica retornaría los estudios”, contó.

Pero como el futuro es incierto, Andrés no contaba con que “un ángel” se le aparecería y que a partir de ese momento sus sueños comenzarían a materializarse.

El día que iba a pasar la carta a admisiones, estaba sentado en los pasillos a las afueras del departamento de física, y pasó el profesor Ever Ortiz, quien me había dado el curso de física térmica el semestre anterior, pero poco sabía de mi vida personal porque nunca habíamos conversado. Se acercó a mí, me saludó y me preguntó que qué me pasaba porque estaba cabizbajo. Le conté de mi situación y ese día mi vida cambió”, aseguró.

Con una voz nostálgica Andrés recordó una frase que le dijo el docente –quien es doctor en Física- en ese momento: “no te preocupes que yo te voy a ayudar y vas a terminar la carrera”.

“Después de eso el profe Ever y su esposa, la profe Yamira Rodríguez, me contrataron para darle clases de física y matemáticas a su hija Ivana. Después comenzaron a recomendarme con conocidos y con otros profesores de la Universidad. Ellos no me regalaron nada, su ayuda fue abrirme camino para que yo pudiera ganar dinero dando clases particulares de física, química y matemáticas”, rememoró.

Su deseo es poder ayudar a más jóvenes a cumplir su sueño de ser profesionales.

Y así fue como Andrés logró sostenerse durante 2 años y medio hasta llegar a graduarse como profesional en Física con honores. Pero antes, gracias a la ayuda de Rodolfo Capdevilla, logró hacer un intercambio en la Universidad de Notre Dame con todos los gastos de su estadía y estudios pagos.

Conocer a Rodolfo fue muy inspirador porque además de ser brillante en la academia, es una persona que también ha enfrentado dificultades, pero que siempre se muestra muy optimista, le saca una sonrisa a uno y tiene una fortaleza y visión a futuro que contagia. Él es el ejemplo más claro que he tenido de que con trabajo duro, esfuerzo y dedicación uno puede llegar a donde se proponga”, aseveró.

Al graduarse de la UniAtlántico, Andrés ganó una beca para hacer la maestría en la Universidad Estadual de Londrina, en Brasil, y antes de irse Ever y su esposa hicieron una 'vaca' con otros profesores del departamento para ayudarme con los gastos de la visa y documentos para permanecer en ese país.

“Al llegar allá tuve el apoyo del egresado Luis Piñeres y su esposa Katia Arrieta, quienes me recibieron en su casa mientras yo encontraba un lugar donde vivir. Siempre recibí apoyo de egresados del programa que me extendieron la mano en momentos difíciles”, manifestó.

Pero el camino no paró ahí. Gracias a su alto desempeño durante la maestría, Andrés se postuló a una beca de excelencia académica para hacer doctorado en la Universidad Federal de Santa Catarina y la ganó.

Con estas “buenas nuevas” el joven de 31 vio que todo lo que en algún momento había sentido que era imposible alcanzar, hoy estaba frente a sus ojos: Conocer otros países y culturas mientras estudiaba lo que le apasionaba.  

Andrés junto a sus compañeros en Europa.

En el cuarto año del doctorado, gané otra beca para hacer estancia doctoral en el extranjero y logré hacer una estancia de 6 meses en Portugal. Estando allí se abrieron vacantes en el laboratorio donde hice la estancia y al jefe de grupo le gustó mi trabajo dándome la oportunidad de quedarme allí contratado como ingeniero de investigación. Este puesto me dio la posibilidad de trabajar en una sala limpia, infraestructura que existe en pocos lugares y que es usada por las mayores industrias de semiconductores a nivel mundial”, comentó.

Después de la experiencia en Portugal, Andrés fue aceptado en el Instituto de Energía Solar de Madrid (UPM) para trabajar como investigador junior en un proyecto de la Unión europea sobre el diseño y fabricación de células solares tandém de Silicio/perovskita, con el objetivo de hacer que la energía solar sea más barata y accesible a gran escala.

El IES es el instituto más viejo del mundo dedicado a la investigación en energía solar y 3 antiguos egresados de este instituto han ganado el prestigioso premio Becquerel (el nobel de fotovoltaica).  Llegar a trabajar en un lugar tan reconocido es una mezcla de sentimientos difícil de describir, pero que ha llenado mi vida de una gratitud infinita”, señaló.

Andrés hace parte del equipo de investigadores del Instituto de Energía Solar de Madrid.

Ese sentimiento de gratitud es lo que le ha generado el deseo de ayudar a más jóvenes, que, como él no tienen los suficientes recursos para culminar sus estudios y que solo necesitan “un empujoncito” para poder hacer realidad sus sueños.

Yo recibí apoyo de muchas personas a lo largo de este camino y fueron ellos los que marcaron significativamente la diferencia en mi vida. Ahora tengo el deseo de ayudar a los que apenas están comenzando porque sé que hay gente muy brillante que infortunadamente tienen que enfrentarse a situaciones económicas y sociales complejas. Me gustaría contribuir activamente a que esas personas también puedan salir adelante y logren vencer sus obstáculos” puntualizó.

Andrés tomará un avión de regreso a Madrid para culminar su investigación, pero si algo tiene claro es que volverá a Colombia para poner al servicio de los demás lo que por “mérito y fe” pudo conseguir y aprender.

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