Petro, 4 años de discursos sin guion, marcados por polémicas y escándalos
Las intervenciones del presidente saliente, que siempre llegó tarde a sus compromisos, rara vez siguieron un hilo lineal.
Desde alusiones a su vida sexual hasta referencias en latín, pasando por frases que terminaron en los tribunales o se convirtieron en tendencia en redes sociales, Gustavo Petro hizo de la palabra una de las principales señas de identidad de su presidencia, que concluirá el 7 de agosto para dar paso al presidente electo, Abelardo De La Espriella.
"Una mujer libre hace lo que se le dé la gana con su clítoris y con su cerebro", afirmó en un consejo de ministros televisado en septiembre de 2025.
La frase, pronunciada al hablar sobre la autonomía de las mujeres, provocó una oleada de críticas y terminó con una orden judicial que le obligó a retractarse al considerar que reproducía estereotipos sexistas.
Las intervenciones del presidente saliente, que siempre llegó tarde a sus compromisos, rara vez siguieron un hilo lineal.
Un discurso sobre economía podía desembocar en Gabriel García Márquez, matemáticas o la física cuántica y detenerse en Hegel o Jürgen Habermas, y terminar con Simón Bolívar, con un tono personal que rompía la estructura habitual de las alocuciones presidenciales y que obligaba a sus interlocutores a seguir cambios constantes de tema.
Esa forma de construir su mensaje, más cercana a la asociación de ideas que al discurso tradicional, terminó convirtiéndose en una marca de su mandato.
La literatura fue uno de sus refugios más frecuentes. Macondo y el coronel Aureliano Buendía viajaron de las páginas de 'Cien años de soledad' a la realidad nacional como metáforas para explicar la violencia, la desigualdad o la identidad colombiana.
"García Márquez es nuestra alma porque muestra lo que somos. Nos matamos entre sí, pero también amamos. Amamos en profundidad y nos vengamos", afirmó durante la inauguración de la exposición 'Gabo vive en la Casa de Nariño', en abril de 2025.
La "codicia", a la que responsabilizó de buena parte de las desigualdades sociales y de los problemas del mundo, la "dialéctica" y la idea de convertir a Colombia en una "potencia mundial de la vida" fueron algunas de las expresiones que más repitió durante su mandato.
También eran frecuentes los juegos de palabras y las asociaciones poco convencionales, como cuando afirmó que "lo ilícito se acaba quitando la letra I. Y se vuelve lícito".
Estilo único
Si el contenido de sus discursos llamaba la atención, también lo hacía la forma de pronunciarlos. Siempre sosteniendo un lápiz con el que acompañaba sus gestos para parecer un sabelotodo, y con sus características gorras en actos públicos, Petro convirtió el micrófono en una herramienta permanente de Gobierno, tanto en tribunas como en consejos de ministros televisados.
Su lenguaje tampoco se ajustó siempre al protocolo. En febrero de 2024 recibió a la reina Máxima de los Países Bajos con un espontáneo e informal "¡Quiubo, reina!", mientras que durante buena parte de la Presidencia cerró numerosos discursos y publicaciones en X con la expresión latina "Ad astra" (hasta las estrellas), convertida con el tiempo en una de sus muletillas más reconocibles.
Las referencias al amor y a las mujeres atravesaron buena parte de sus intervenciones.
En una de ellas aseguró que muchos jóvenes de barrios populares de Colombia que atracaban a la gente para robarle los teléfonos móviles lo hacían para regalárselos a sus novias porque, según dijo, "un hombre sin mujer se pierde".
Ese mismo registro personal apareció cuando aseguró que le decían que era "muy bueno en la cama" y añadió que sería "inolvidable ahí", una afirmación sobre la que volvió días después al escribir en X que quizá fuera inolvidable "en la cama" y también "en la historia".
Los tribunales también le ordenaron pedir disculpas en otros momentos, como cuando se refirió a varias periodistas como "muñecas de la mafia".
El mandatario también acostumbró a recurrir a personajes y metáforas para explicar fenómenos sociales, como ocurrió con "los Brayans", utilizados para describir a jóvenes de barrios populares, o con los "hombres vampiros", imágenes que convivían con las alusiones a la codicia como motor de las desigualdades.
Política en palabras
En el terreno político, Petro también convirtió el lenguaje en un arma de confrontación. Fueron habituales las comparaciones con el nazismo, el fascismo o el esclavismo para descalificar a dirigentes y proyectos ideológicos que cuestionaba, entre ellos el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y los presidentes José Antonio Kast (Chile) y Javier Milei (Argentina).
Esa forma de comunicar trascendió incluso los escenarios institucionales. Durante una manifestación propalestina en Nueva York en septiembre de 2025, al margen de la Asamblea General de la ONU, tomó un megáfono y pidió a los soldados estadounidenses que desobedecieran las órdenes del presidente Donald Trump si estas iban contra la humanidad, en una imagen poco habitual para un jefe de Estado.
Pero el principal altavoz de su comunicación fue su teléfono móvil. A los discursos y comparecencias públicas se sumaron cerca de 15.000 publicaciones en X, muchas de ellas escritas de madrugada y comentadas tanto por su contenido como por sus frecuentes errores ortográficos o gramaticales, lo que convirtió a la red social en una prolongación de sus intervenciones públicas.
Ese estilo, tan singular como difícil de encasillar, está recopilado en 'Las palabras del cambio', una colección de diez tomos presentada por el propio Petro semanas antes de abandonar la Casa de Nariño, hasta ahora sede del Ejecutivo que De la Espriella convertirá en museo.
EFE