Partidos tradicionales, de "locomotoras presidenciales" a simples "socios de coalición"
Partidos como los liberales, conservadores, La U y Cambio Radical no tienen candidato propio para la contienda.
A un mes y medio para que tenga lugar la primera vuelta presidencial y, a diferencia de lo que dicta la historia, los partidos de mayor tradición, como los conservadores y liberales, siguen en vilo porque no está claro qué candidato apoyarán.
Paloma Valencia tiene los brazos abiertos para estas fuerzas políticas, Iván Cepeda los ha invitado sin recibir una respuesta positiva y Abelardo De La Espriella dijo, de plano, que no quiere el apoyo que estos puedan brindar.
No obstante, la pregunta es: ¿Por qué los partidos que antes se turnaban la Presidencia han quedado reducidos a simplemente brindar apoyos?
Alejandro Blanco, doctor en Ciencia Política y docente de la Universidad Libre, explicó a Zona Cero que aunque conservan una buena maquinaria, ya "no son locomotoras presidenciales".
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"Funcionan más como socios de coalición que como vehículos ganadores por sí mismos. Es probable que en este 2026 sigan negociando con quien parezca más viable para pasar a segunda vuelta y garantizar cuota de poder burocrático", explicó.
Por su parte, Eduardo Palencia Ramos, director del programa de Ciencias Políticas y Gobierno de la Universidad Simón Bolívar, expresó que esto puede ser un "efecto" por los años en los que conservadores y liberales estuvieron en el poder sin obtener los resultados esperados en el país.
"Todas estas situaciones irregulares que se perpetraron bajo el gobierno de estas dos colectividades tenían que causar un efecto, y ello llevó a que ya no se advirtiera de una manera positiva el pertenecer a uno de estos partidos o el seguir otorgándole algún respaldo electoral", dijo Palencia.

Para los expertos, el 2022 fue un punto de inflexión en la historia colombiana, cuando Álvaro Uribe ganó la presidencia ante el liberal Horacio Serpa y un Partido Conservador que ni siquiera tuvo candidato propio.
El último presidente liberal fue Ernesto Samper en 1994 y el último de los 'godos' fue Andrés Pastrana, aunque este ni quisiera ganó con sus banderas, sino que lo hizo con los de la Gran Alianza por Colombia.
Es decir, el último realmente conservador fue Belisario Betancur en un lejano 1982.
Fractura interna
Estos partidos han presentado algunas divisiones, principalmente los liberales, que tienen un sector que apoyará a Iván Cepeda, mientras que otros irían con Paloma Valencia y otro núcleo respaldará a Abelardo De La Espriella.
Para Alejandro Blanco hay una "pérdida de cohesión ideológica y de tipo disciplinaria. Esos partidos operan como federaciones de caciques regionales o barones electorales. Por eso dentro del mismo partido conviven sectores que prefieren a Paloma Valencia, otros a Iván Cepeda y otros Abelardo De La Espriella".
Aportó Palencia que estas coaliciones no se han adaptado a las circunstancias y han mantenido líderes "anquilosados".
Puntualmente hizo referencia a César Gaviria Trujillo, quien ha sido cuestionado por sus decisiones como director y que parece estar cercano a respaldar la candidatura de Paloma Valencia.

Y el mayor cuestionamiento al expresidente es que no tiene maquinaria, como quedó demostrado con que su hija, María Paz Gaviria Muñoz, no consiguió los votos para llegar al Congreso de la República.
¿Qué pasará de cara a la primera vuelta?
Aunque está claro que estos partidos tienen sus intereses propios y que eso pesará para tomar una decisión, hoy parecen más cercanos que nunca a la propuesta uribista de Paloma Valencia.
"Paloma Valencia parece la mejor situada para recoger más apoyos formales de partidos tradicionales, sobre todo en sectores conservadores, de Cambio Radical y de parte de La U. Iván Cepeda sigue siendo competitivo y conserva respaldo en sectores liberales y oficialistas, pero Paloma parece más sólida de cara a la agrupación del voto partidista no petrista", dijo Blanco.
Agregó el docente que este apoyo sirve para la "operación electoral, estructural y sobre todo para la gobernabilidad legislativa y votos regionales, pero también puede ser un pasivo porque muchos votantes asocian esos partidos con vieja política, clientelismo y desgaste de poder".
Eduardo Palencia siguió en esta misma línea, pues considera que la adhesión puede ser "perjudicial”, pero con un beneficio.
"Sí existe un beneficio, porque no cabe duda de que los partidos tradicionales, en algunas regiones, tienen presencia muy fuerte en términos electorales. Habría que hablar de las denominadas maquinarias, que siguen siendo importantes, que quizás no definen completamente una elección, pero que juegan o que tienen un papel preponderante en términos, sobre todo, de elecciones".
La próxima semana varios de estos partidos confirmarán su aterrizaje a las campañas presidenciales que hoy parece una lucha de Cepeda, Valencia y De La Espriella, con la expectativa de lo que pueda realizar Sergio Fajardo, quien es la figura del centro.