Perú vota para elegir entre Sánchez y Fujimori a su noveno presidente en diez años
A las urnas están convocados más de 27,3 millones de peruanos, en una larga jornada que comenzó en el territorio nacional a las 7.00 hora local.
La votación de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú comenzó este domingo en el país andino para elegir entre la candidata derechista Keiko Fujimori y el candidato izquierdista Roberto Sánchez al noveno presidente del país en diez años.
A las urnas están convocados más de 27,3 millones de peruanos, en una larga jornada que comenzó en el territorio nacional a las 7.00 hora local (12.00 GMT) y que se prolongará durante diez horas, hasta las 17.00 (22.00 GMT), momento en el que se cerrará la votación para dar paso a un escrutinio que previsiblemente se extenderá por varios días.
En esta elección los votantes tienen que optar por la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), que fue condenado a prisión por delitos de lesa humanidad y escándalos de corrupción; o bien por el escudero del encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022), que cumple en la cárcel una condena por un fallido golpe de Estado a finales de 2022.
La primera opción supone abrazar de nuevo al fujimorismo y darle el control total del gobierno un cuarto de siglo después de su caída, algo que Keiko Fujimori busca lograr por cuarta vez consecutiva después de haber perdido las tres elecciones anteriores en segunda vuelta ante Ollanta Humala (2011), Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2021).
La segunda opción implica reivindicar la simbólica y también polémica figura de Castillo, un humilde profesor de las clases populares que llegó a la Presidencia y al que Sánchez ha prometido liberar como una forma de reparación hacia los sectores rurales, quienes consideran que las élites políticas y económicas, con Keiko Fujimori a la cabeza, no le dejaron gobernar.
La contienda se ha vuelto a dividir una vez más entre fujimorismo y antifujimorismo, las dos fuerzas que vienen chocando casi sin cesar en Perú desde 1990, con la balanza levemente a favor de los últimos en las tres últimas elecciones al obtener ajustadas victorias que en 2016 y 2021 fueron de apenas 40.000 votos de diferencia.
Todo hace indicar que ocurrirá una situación similar en esta definición entre Fujimori y Sánchez, que llegan al día decisivo sin que se pueda anticipar al ganador que obtendrá el derecho de gobernar el país por los siguientes cinco años (2026-2031).
En las dos últimas elecciones, Fujimori no aceptó los resultados y en la más reciente, contra Castillo, incluso denunció sin pruebas sólidos un supuesto fraude en su contra y buscó anular miles de votos de su rival para revertir la elección a su favor, un escenario que podría volver a darse tras las incidencias y polémicas vividas en la primera vuelta.
Las elecciones del 12 de abril quedaron empañadas por los grandes retrasos en la apertura de colegios en la capital Lima por falta de material electoral, lo que alimentó las denuncias de fraude lanzadas sin suficiente sustento por el ultraderechista Rafael López Aliaga, que se quedó fuera de la segunda vuelta por una diferencia de 21.000 votos por debajo de Sánchez.
En ese sentido, la instituciones peruanas han incrementado la vigilancia para esta segunda vuelta, sumado a las principales internacionales misiones de observación electoral a cargo de Unión Europea (UE) y de la Organización de Estados Americanos (OEA), que tienen más de 250 personas en total desplegadas por todo el país y que ya descartaron cualquier tipo de fraude en la primera ronda.
Las votaciones también se celebran en el exterior, donde hay 1,2 millones de peruanos habilitados para votar que pueden ser clave para definir el signo de la contienda, concentrados principalmente en con las mayores concentraciones en Buenos Aires (115.097), Santiago de Chile (113.887), Madrid (105.493) y Barcelona (79.606).
EFE