Los presidentes  Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump.
Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump.
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EFE

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La victoria de Lula "complica" los planes de Trump para Latinoamérica

El resultado electoral representa un revés para la política regional del mandatario estadounidense, que busca consolidar su influencia en el continente mediante alianzas ideológicas.

La inesperada reelección de Luiz Inácio Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro supone un revés para los planes del presidente estadounidense, Donald Trump, de consolidar su influencia en Latinoamérica, cuando el giro a la derecha de varios países parecía abrirle el camino.

El líder progresista se impuso con casi el 52% de los votos al hijo del expresidente Jair Bolsonaro y protagonizó una remontada sin precedentes: es el primer candidato que gana la segunda vuelta tras quedar segundo en la primera.

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A la espera de que Trump se pronuncie sobre los resultados que Flávio se ha negado a reconocer, el triunfo de Lula frustra la posibilidad de que Washington sume a la primera economía latinoamericana a su bloque de aliados regionales.

El revés para el republicano llega, además, a poco más de una semana de unas elecciones de medio mandato en las que las encuestas apuntan a que los demócratas podrían arrebatarle el control del Congreso.

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Un límite al avance regional

En su segundo mandato, Trump anunció que reviviría la Doctrina Monroe, una política decimonónica que invoca para reivindicar la primacía estadounidense en Latinoamérica.

Cuando regresó a la Casa Blanca, sus aliados regionales eran contados, entre ellos Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y Daniel Noboa en Ecuador.

Los giros a la derecha en Honduras (Nasry 'Tito' Asfura); Bolivia, (Rodrigo Paz); Chile (José Antonio Kast); Perú (Keiko Fujimori) y Colombia (Abelardo De la Espriella), ampliaron ese bloque, y Trump ha presumido de haber contribuido a esas victorias.

A ese avance se suma el alineamiento forzoso de Venezuela bajo el Gobierno de la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, tras la captura de Nicolás Maduro.

El eje de su política regional es el Escudo de las Américas, una alianza contra el narcotráfico a la que Flávio había prometido incorporarse.

Washington también busca contrarrestar la creciente influencia de China en la región, aunque una victoria de Flávio difícilmente habría alterado los vínculos económicos de Brasil con el gigante asiático, dado el peso del sector agroindustrial en la coalición bolsonarista y su dependencia del mercado chino.

La continuidad de Lula mantiene a Brasil como el principal contrapeso al proyecto regional de Trump, junto con el México de Claudia Sheinbaum, cuyo mandato terminará en 2030, cuando el republicano ya no esté en la Casa Blanca.

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Una cautela calculada

Pese a lo que estaba en juego en Brasil, Trump evitó apoyar expresamente a Flávio Bolsonaro, a diferencia de lo ocurrido en Colombia, donde respaldó abiertamente a De la Espriella. Su presencia, sin embargo, se hizo sentir y la campaña de Lula denunció injerencias de Washington.

El propio Lula declaró en su discurso de victoria que el resultado demuestra que en Brasil "no aceptamos ser el patio trasero de nadie".

Un triunfo de Flávio habría supuesto "una alineación al 100 por cien con Trump en su batalla cultural y la política de seguridad", explica a EFE Benjamin Gedan, director del Programa para Latinoamérica del centro de estudios Stimson.

El republicano estaba "claramente entusiasmado con esta posibilidad", pero un respaldo explícito podría haber "perjudicado" al candidato, añade el experto.

Trump, sin embargo, ya se había posicionado con los hechos. El año pasado, su Administración impuso elevados aranceles a Brasil en respuesta al juicio contra Jair Bolsonaro, que fue condenado a prisión por tentativa de golpe de Estado contra Lula en 2023.

En mayo pasado, recibió en el Despacho Oval al senador y entonces aspirante presidencial Flávio Bolsonaro, un gesto inusual al no tratarse de un jefe de Estado.

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Flávio le pidió que designara como terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho y Washington accedió días después, una decisión a la que se oponía el Gobierno de Lula por temor a que la medida abriera la puerta al intervencionismo estadounidense.

Washington también abrió una investigación comercial contra Brasil por supuestas prácticas desleales, revocó el visado a la embajadora brasileña y suspendió sus servicios consulares dos días antes de la primera vuelta -en la que Bolsonaro se impuso a Lula-, alegando motivos de seguridad.

Esa implicación también expone a Washington a los cambios políticos de la región. Para Oliver Stuenkel, investigador del centro Carnegie, las alianzas ideológicas son una apuesta frágil en un escenario marcado por frecuentes alternancias en el poder.

"El tipo de intervencionismo ideológico que está llevando a cabo la Administración Trump en la región es contraproducente. A medio y largo plazo, reforzará a las fuerzas antiestadounidenses", explica a EFE.

La reelección de Lula obliga así a Washington a entenderse con un Brasil que no comparte su agenda y pone de relieve los límites de su estrategia para Latinoamérica.

EFE

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