La hinchada acompañó a la selección, sufrió, "comió uñas", pero no hubo fiesta completa
Bien temprano, en los alrededores del Roberto Meléndez, para aquellos que no pudieron comprar la boleta, el plan perfecto fue mirar el partido en las pantallas gigantes de los establecimientos ubicados en Murillo, en la 46, Avenida Las Torres y Circunvalar.
Muy cerca del estadio se gritó, se aplaudió a Colombia, se abucheó a paraguayos y se rechifló al árbitro. Tal cual en las gradas del Metro.
Pese al nuevo empate de los colombianos con el que la selección se mantiene viva mirando a Catar, ahora los aficionados de la parte exterior del Metropolitano esperan regresar en enero para el partido ante Perú.