Haití comía barro, mientras una colombiana les construyó esperanza

Por Jorge Cura - Director de Atlántico en Noticias y Zona Cero

Viajé a Puerto Príncipe poco después del terremoto. El hambre era tan brutal que la gente amasaba arcilla, agua y sal para calmar el estómago.

En medio de ese desastre, el verdadero heroísmo no tuvo reflectores mundiales.

Encontré a la hermana Gloria Inés, una monja colombiana que levantó escuelas y hospitales de las ruinas. 

Viendo esta grandeza, les pregunto: ¿Por qué el mundo sigue empeñado en cobrarnos los errores del pasado en lugar de reconocer el inmenso tamaño de nuestro corazón?.

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