El suroccidente, “bomba de tiempo” por venta ilegal de gasolina, mientras escasea en estaciones

Barranquilla pasó una dura semana por el desabastecimiento de gasolina corriente en las estaciones de servicio. La ausencia del combustible trajo consigo el desespero de los conductores a la hora de tanquear sus vehículos.

Muchos optaron por una segunda alternativa para abastecer su vehículo: la venta ilegal y sin control de combustible, en las narices de las autoridades que transitan  por las mismas vías en las que se comercializa ilegalmente el combustible.

La creciente práctica de la venta de gasolina en sitios no autorizados, fue la 'solución ilegal' para suplir de muchos en la semana que terminó.

Zona Cero pudo constatar que en el suroccidente de la ciudad, de manera no muy disimulada, existen negocios formales e informales, en los que venden ilegalmente la gasolina.

La venden en talleres de motos, locales de recarga de celular y llanterías, que hacen su agosto.

Lo peor y más preocupante, es que también existen estas ventas de hidrocarburo en predios habitados por familias enteras que se dedican a esto para conseguir el sustento diario.

En barrios como Las Malvinas, botellas de cerveza y gaseosa, llenas de gasolina, son la señal para motociclistas y automóviles de que el combustible está ahí listo a la venta.

En otros sectores como en los barrios El Bosque, Sourdís y Ciudad Modesto, de manera más notoria, en propia vía pública y ante la mirada de propios, extraños y la misma Policía que circula por estas calles, publican carteles alusivos a la venta de gasolina.

Estos letreros, algunos son colgados en el piso y en pequeñas vallas con los avisos de: "Se vende gasolina", "Si hay gasolina" o al lado de una llanta grande.

En el barrio Sourdís, existe un gran letrero amarillo que, además de promocionar la venta de cerveza y gasolina, dificulta la movilidad peatonal dada su ubicación sobre el andén.

La venta

Como pudimos apreciar en uno de los letreros, en el barrio Ciudad Modesto, los precios varían según el tamaño del envase. Una botella de gaseosa personal llena de gasolina cuesta 3.000 pesos y la botella litro de cerveza rodea los 7.000 pesos.

La venta de esta gasolina, aunque compleja, es muy rápida. “El comprador llega, el vendedor sale, mira a un lado, mira al otro y, al no ver a nadie, toma el dinero y entrega la botella”. 

Luego, si la zona está despejada de curiosos, entra por la botella mientras el conductor, en este caso un motociclista, va abriendo la tapa del tanque. 

El vendedor vuelve y en menos de 3 segundos vacía en su totalidad el contenido de un envase de gaseosa, lleno de gasolina: "Todos felices".

Hay que recordar que esta venta ilegal de combustible en estos barrios no es de ahora, de esta coyuntura actual, sino desde hace mucho tiempo, heredada de sectores como los barrios Centro y Chiquinquirá donde las pimpinas con gasolina, de origen venezolana, eran las más buscadas.

Denuncia a oídos y ojos de la Policía Nacional, Espacio Público o Oficina de Seguridad y Convivencia.

 

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