Del reino de la necesidad, al reino de la creatividad
Detrás de los sitios turísticos, siempre marcha un 'ejército' de vendedores ambulantes para tratar de atender las necesidades básicas de los asistentes.
Tras darse al servicio al público, con lleno total, la Ventana al Mundo, sitio icónico de Barranquilla, regalo de la empresa Tecnoglass, de inmediato comenzó la romería de vendedores ambulantes.
Un grupo de esos trabajadores informales, en sus ratos libres, comenzó a tomarse fotos entre ellos hasta que encontraron puntos para imágenes diferentes, por ejemplo, que semejaban a una persona sosteniendo el monumento ícono de Barranquilla.
“Aquello fue algo genial. A los turistas, los que nos permitían tomarles fotos con sus celulares de alta gama, les agradó y de esa manera fue corriendo la voz”, indicó Ismael Brito, uno de los pioneros en tomar esas instantáneas.

Pero rápidamente el grupo creció, hasta 23 vendedores en la misma labor.
“Apenas nos enteramos que iban a construir la Aleta del Tiburón o la Ventana de Campeones, nos vinimos para acá. Empezamos a buscar los puntos claves, para fotografías creativas”, señala. Eso data después que se levantó la emergencia sanitaria por el coronavirus.
La actividad de búsqueda de los puntos clave se intensificó cuando Christian Daes, CEO de Tecnoglass, anunció un concurso de las mejores fotos en estos dos monumentos.
“El premio era un Iphone. No nos ganamos nada”, dice entre risas, pero les dejó un gran tesoro: 67 puntos de diferentes ángulos para estas fotos geniales. 17 jóvenes, en su mayoría venezolanos, se dedican a esta actividad.
“Al día podemos ganar hasta 50 ó 60 mil pesos. No cobramos, sino esperamos que los turistas nos den algo”.
Su “fama” es tal que algunas empresa turísticas los llaman para que les brinden el servicio a los visitantes.
A este arte lo han denominado “Gigantografía”, logrando geniales efectos, inspirado en un movimiento que nació en Bolivia.
“Nos inspiramos de allá y lo aplicamos acá”.
