Con las notas de 'La Murga', Willie Colón fue despedido en Nueva York

Bajo los acordes del éxito ‘La Murga’, tema que inmortalizó con Héctor Lavoe, este lunes se cumplieron las exequias de Willie Colón, fallecido el pasado 21 de febrero, a los 75 años.

Familiares y amigos del legendario ‘Malo del Bronx’ se reunieron en la catedral de San Patricio de Nueva York donde hubo un oficio religioso para darle el último adiós al artista.

A la salida del féretro con los restos de Colón, varios trombonistas de Nueva York homenajearon la memoria de Willie Colón haciendo sonar el instrumento que lo volvió famoso con las notas de ‘La Murga’.

La interpretación conmovió a los integrantes de la familia de Colón que estaban en el funeral, encabezada por su esposa Julia.

Los aplausos de sus admiradores también se escucharon en la Quinta Avenida mientras cantaban, contorneaban sus cuerpos o movían sus pies al cadencioso ritmo de la música que interpretaban integrantes de su banda y otros músicos que se unieron al tributo, antes de que el artista fuera sepultado en una ceremonia privada tras dos días de velatorio.

Banderas de Puerto Rico, Ecuador y otros países latinoamericanos ondeaban en alto en las manos de sus seguidores, mientras se despedían del artista y cantaban también al ritmo de los trombones 'Che Che Colé', que compuso Colón, otro de los temas inolvidables de 'El Malo' de El Bronx, incluido en su álbum 'Cosa Nuestra' (1969), seguido por 'Idilio', de su álbum 'Hecho en Puerto Rico' (1993).

Aunque había jóvenes, la mayoría de los congregados era el público que bailó la salsa que nació en Nueva York, que vio surgir a Fania All-Stars, que agrupaban a músicos del sello Fania Records, o que creció escuchando ese género en sus hogares.

Antes de que los seguidores dijeran adiós a Colón, que firmó su primer contrato a los 15 años y grabó su primer álbum dos años después, se celebró una misa en inglés y español en la catedral, donde el ataúd de madera con los restos del músico fue recibido a las puertas de la iglesia por el obispo Joseph Espaillat, de origen dominicano, quien encabezó la marcha hasta el altar.

El servicio comenzó con el panegírico a cargo de sus hijos Diego y Alejandro Miguel, quien recordó que su padre soñó con celebrar su funeral en la catedral. "Lo logramos", afirmó.

Espaillat se declaró un amante de la salsa, que escuchaba desde pequeño por influencia de su padre, quien le hablaba de Colón.

"Mi padre decía: 'No hay trombón como ese, óyelo'", recordó Espaillat, también originario de El Bronx, quien agradeció a la familia del músico por haberlo elegido para el servicio.

Espaillat culminó su mensaje diciendo: "Pronto llegará el día de mi suerte, sé que antes de mi muerte seguro que mi suerte cambiará", en referencia al tema 'El día de mi suerte', otro éxito en la voz de Héctor Lavoe junto a Willie Colón. 

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