Una denuncia no bastó: El crimen de cartagenera en España y las fallas en el sistema que no la protegió
El sistema no contempló una denuncia interpuesta por Tulia Caballero en 2005, cuando se estaba separando de su pareja.
El homicidio de la cartagenera Tulia Esther Caballero Simanca, de 64 años, ha abierto un fuerte debate en España sobre posibles fallas en los mecanismos de protección a víctimas de violencia de género.
Aunque el crimen generó consternación en la ciudad de Córdoba, donde ciudadanos realizaron concentraciones y minutos de silencio, la atención se ha centrado ahora en el sistema de seguimiento que debía protegerla.
El martes cientos de personas se reunieron en el barrio La Fuensanta, donde residía la víctima, para pedir justicia.
Medios locales han revelado que el caso de Tulia Esther estaba incluido en el Sistema VioGén, herramienta para la protección de mujeres víctimas de violencia machista. Sin embargo, su situación fue catalogada como de riesgo “medio de especial relevancia”, y no como alto.
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Uno de los aspectos que ahora analizan expertos es que el sistema no contempló una denuncia interpuesta por Tulia en 2005, cuando se estaba separando de su cónyuge.
Esta ausencia en el historial, según los medios, pudo influir en la valoración del nivel de peligro que era para Tulia su expareja.
¿Que es VioGén?
El Sistema VioGén es una herramienta creada por el Ministerio del Interior para mejorar la protección de las víctimas de violencia de género en España.
Su objetivo es coordinar a diferentes instituciones, como policías, juzgados, servicios sociales y centros penitenciarios, para compartir información y realizar un seguimiento conjunto de los casos.
Cuando se denuncia una situación de violencia de género, las fuerzas de seguridad utilizan el sistema para evaluar el riesgo de que la víctima sufra nuevas agresiones. Según el nivel de riesgo (no apreciado, bajo, medio, alto o extremo), se establecen distintas medidas de protección y vigilancia policial.
Además, el sistema revisa periódicamente cada caso para actualizar el nivel de riesgo y adaptar las medidas necesarias, garantizando así una mejor protección y prevención.

¿Qué pasó días antes del asesinato de Tulia?
El viernes 10 de abril, Tulia, natural de Cartagena, fue víctima de una agresión por parte de su expareja, quien la atacó con un martillo dentro de su vivienda.
Según informó el medio español ABC Córdoba, el hombre, identificado como F. L., de 63 años, irrumpió en el inmueble, provocó daños en un equipo de sonido y posteriormente la golpeó.
Tras el ataque, la mujer interpuso una denuncia, la cual quedó registrada como el único antecedente formal en la Policía.
Como parte del procedimiento, fue trasladada a un centro de salud y luego al juzgado de guardia.
Las autoridades activaron medidas de seguimiento, entre ellas la asignación de un agente protector que mantuvo contacto con la víctima durante el fin de semana.
También se le ofreció acompañamiento policial para asistir a un juicio para el lunes, opción que decidió no aceptar, según el medio de comunicación.
Como medida preventiva, el juez de guardia dictó una orden de alejamiento que impedía al agresor comunicarse o acercarse a menos de 500 metros.
El día de los hechos, el 13 de abril, la mujer sacó a pasear a su perro y, al regresar al edificio fue interceptada por su agresor, quien la atacó con un arma blanca en al menos 14 ocasiones.
Medios de ese país aseguraron que el agresor vivía en el cuarto piso del edificio, donde vivía Tulia, por lo que tenía acceso al espacio donde ella habitaba.
Actualmente, la expareja de la víctima permanece en custodia mientras las autoridades concluye las diligencias.
Ante el crimen de la colombiana, sus hijos, cuestionan que el agresor (su papá) no hubiera permanecido retenido tras la agresión previa.
“Con la vitalidad que tenía mi madre, con lo feliz que era, por culpa de que no se retuvo a ese señor más tiempo, haya salido a la calle una hora después de haber sido arrestado. No se puede permitir que a una hora del juicio la coja y la mate”, expresó en medio del llanto Lili, hija de Tulia, en la concentración realizada este martes.
Otro en pronunciarse fue su hijo Alejandro, quien expresó también “si la justicia no hace nada para arreglar esto, no ayuda a las mujeres maltratadas, por favor, vamos a apoyar más a las mujeres y que mi madre, al menos, su asesinato sirva para cambiar algo, que no sea una mujer más ni un conteo más”.