Drogas, alcohol y cuatro disparos: Ricci reconstruye las últimas horas de Luz Mery Tristán
Condenado en primera instancia a 45 años y 9 meses por feminicidio agravado, Andrés Gustavo Ricci habló desde La Picaleña y reconstruyó su versión.
Luz Mery Tristán fue una figura histórica del deporte colombiano: la primera campeona mundial de patinaje del país, un referente que, como repiten sus allegados, “abrió la puerta” a generaciones posteriores.
Pero el 4 de agosto de 2023, su historia terminó de la manera más oscura: en su casa de Cali, tras un episodio que la Fiscalía calificó como feminicidio agravado y por el que su expareja hoy cumple una condena en primera instancia de 45 años y 9 meses.
Andrés Gustavo Ricci, expareja de la campeona mundial de patinaje Luz Mery Tristán, habló desde la cárcel de La Picaleña (Tolima) en una entrevista con el pódcast Más Allá del Silencio, del periodista Rafael Poveda, en la que reconstruyó su versión de los hechos ocurridos el 4 de agosto de 2023 en Cali, día en que la deportista murió por impacto de bala.
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Ricci afirmó que lleva dos años y medio privado de la libertad y que fue trasladado a ese centro penitenciario el 25 de agosto de 2023. Aseguró que está condenado en primera instancia a 45 años y 9 meses por feminicidio agravado.
“Un día de oscuridad”: el relato de las horas previas
Ricci inició su narración calificando la jornada como “un día de oscuridad” y dijo que, incluso hoy, no comprende por qué ocurrió. “Hasta hoy no entiendo por qué pasó. No había motivo para que pasara, pero pasó”, sostuvo.
Según su versión, la pareja tenía programado un viaje a Estados Unidos para el 8 de agosto y el día 3 habían estado en casa “tomándonos unos tragos” y hablando del plan. Señaló que al día siguiente Luz Mery salió temprano a su empresa y que él se levantó “indispuesto”. En ese punto mencionó que ella le pidió a su hermana Victoria Eugenia “unas pastillas” para su malestar.
Ricci afirmó que al mediodía fue a trabajar porque iba a inaugurar una nueva sede y que en esa oficina empezó a consumir licor. “Yo destapé una botella de whisky… y empecé a tomar trago”, dijo. En medio de ese relato, confirmó consumo de sustancias: “consumiendo el whisky y también droga”. Cuando Poveda le preguntó cuál, respondió: “Cocaína”.
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“Me voy a matar para que aprendan”: la pistola y los cuatro disparos
Ricci señaló que llegó a casa en la noche, acompañado por un colaborador, y que Luz María, según él, lo recibió con tono fuerte. Luego, en la habitación, afirmó que ella estaba sentada en la cama y pronunció una frase que lo descolocó: “Estoy pegada de un moco… me voy a matar para que aprendan”.
En ese momento, relató, vio el arma en la mesa de noche. “Yo vi la pistola… y agarré la pistola”, dijo, y aseguró que la tomó para evitar que ella “se hiciera daño”. Después, según su narración, ella salió caminando hacia una habitación contigua y se encerró.
Ricci aseguró que fue detrás con el arma en la mano y que al llegar a la puerta esta “no abrió”. En la conversación, explicó que la puerta “nunca tuvo seguro”. Allí se produjo la secuencia que marcó el caso: “Yo le di cuatro disparos a la puerta, a la chapa”, afirmó.
En la entrevista con Más Allá del Silencio, Ricci sostuvo que, tras el juicio, la balística estableció cuál habría sido la postura de Luz María al momento de los disparos: “la balística ya nos mostró cuál era la posición de Luz María… estaba agachada, teniendo la puerta con su espalda… sosteniendo para que yo no fuera a abrir”, dijo.
En la conversación con Rafael Poveda insistió en que no tiene una explicación cerrada para haber disparado: “No sé… no hubiera querido hacerlos”, y volvió sobre una idea repetida en su relato: “¿Por qué no tumbé la puerta? No era una puerta blindada”.
Las horas posteriores
Ricci afirmó que tras los disparos se retiró a su habitación, bebió más y se quedó dormido. “Me tomo unos whiskys, me quedo dormido”, dijo. Al día siguiente, relató que se levantó hacia el mediodía, se duchó y recibió un mensaje del hijo de Luz Mery, Mario Valencia Tristán. “‘Hola, llantera’… y yo le dije ‘bien, papá… aquí todo en orden’”, afirmó, y mencionó que incluso hablaron de la inauguración del negocio y del viaje previsto.
Luego explicó que comenzó a notar que Luz Mery no aparecía conectada en el teléfono. “No está en línea… no está en línea”, repitió. Poveda le insistió en que estaban a pocos metros de distancia y le preguntó por qué no fue a mirar.
“No fui capaz, Rafael. Nunca fui capaz de ir”, dijo. Y añadió: “si hubiera ido, hubiera abierto la puerta porque la puerta estaba sin seguro… pero no fui capaz”.
Ricci relató que en ese momento concluyó lo ocurrido: “Caí en cuenta que la maté”. Afirmó que entró en desespero, que tomó alcohol antiséptico y una loción, que escribió una nota que decía “Sin ti no puedo vivir” y que su intención era quitarse la vida.
En ese punto, aseguró que llamó a un amigo: “Lucho, creo que maté a Luz María”, relató. Dijo que pidió que llamaran a su abogado y a la Policía.
Durante la extensa conversación, Poveda le planteó una de las preguntas más directas sobre el caso: “La dejaste ahí, Andrés”. El periodista añadió que ese punto es objeto de críticas públicas y remarcó que no lo estaba citando como “narrativa” externa, sino como parte del propio relato de Ricci.
Ricci respondió: “Yo hubiera querido que esto nunca hubiera pasado… cambió el rumbo de dos familias… ocho hijos…”, y volvió a describir ese tramo como “un infierno”.
Durante la conversación, Ricci también respondió a señalamientos que, según él, han sido parte del debate público y judicial. Frente a la versión de Victoria Eugenia Tristán sobre un supuesto golpe con la cacha del arma, aseguró: “en tu espacio mintió”, y sostuvo que “yo no tuve contacto con Luz María”.
Sobre la marca en el rostro, dijo que la necropsia reportó “una pequeña equimosis… un moradito aquí en el ojo” y lo atribuyó a la caída tras el impacto, afirmando que “eso quedó claro en el juicio”, mientras calificó como “narrativa… para los medios” las acusaciones en su contra.
Finalmente, Ricci reiteró su tesis sobre la calificación jurídica del caso. Señaló que busca que la condena sea revisada y que el hecho sea considerado “homicidio culposo”, al afirmar que no existió intención y que, según él, no se probó un ciclo de violencia ni el elemento de misoginia. “Yo no estoy pidiendo absolución… yo estoy solicitando un homicidio culposo”, concluyó.