Agendas Territoriales en Villas de San Pablo
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Villas de San Pablo, barrio donde florece la reincorporación de firmantes de paz del Atlántico

Con una inversión de 140 millones de pesos y colaboración de más de 140 voces sociales e institucionales, la ARN transforma el departamento en un "Laboratorio de Memoria y Reconciliación". 

A un costado de la Vía circunvalar, en el pulmón del suroccidente de Barranquilla, se abre paso un camino que poco a poco ha sido arado para que germine la semilla de paz, al ser el barrio Villa San Pablo territorio de la primera Agenda Territorial Comunitaria de Reincorporación (ATRC).

La estrategia de Agendas Territoriales de ‘Diálogos para el Futuro’, llevada a cabo través de Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), bajo lineamientos del Programa de Reincorporación Integral (PRI), materializa como  una apuesta por la reconstrucción de aquel tejido social que se ha visto rasgado a causa del conflicto armado, al implementar un enfoque de diálogo y restauración que pretende consolidarse en el departamento del Atlántico como un hito crucial de transformación social.

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Alcance territorial

Sobre el mapa del Atlántico se dibuja una línea clave en el proceso de Reincorporación — que cobija exclusivamente a los firmantes del Acuerdo de Paz suscrito en 2016 entre el Gobierno nacional y las extintas FARC— al unir a 58 personas que dieron un salto hacia la legalidad, y de las cuales 23 construyen una nueva vida en las calles de Barranquilla, mientras que 19 distribuidos entre los municipios vecinos de Soledad y Malambo. 

Cabe resaltar que este proceso es diferenciador de la Reintegración, la cual fue comprendida dentro del marco de la Ley de Justicia y Paz (2005) dirigiéndose a desmovilizados de las autodefensas (AUC) entre los años 2004 y 2005, que habrían cumplido condenas y buscaban reinsertarse en la sociedad civil.

En ese sentido, amparado por  la reincorporación cobra vida "Suroccidente: Laboratorio de Memoria y Reconciliación, una apuesta cultural por la Paz", la primera Agenda Territorial Comunitaria implementada en el Distrito, con un presupuesto de 140 millones de pesos para la construcción de paz para con las comunidades.

Durante 2025 se desarrolló su construcción metodológica siendo partícipes 140 actores, incluyendo a firmantes, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones de víctimas, academia, el Ministerio Público y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.

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 “Aquí es clave el acompañamiento y la vinculación de la sociedad civil, que conozcan estos procesos, que sepan del compromiso que tienen las y los firmantes del Acuerdo de Paz con su proceso, con la implementación del Acuerdo de Paz y cómo lideran diferentes procesos  y escenarios en el territorio y que tienen una fuerte incidencia, no solamente frente a la política pública de reincorporación, sino que tiene un compromiso en clave de construcción de paz. Eso se traduce en vincular en sus procesos a víctimas, campesinos, población rural, población étnica, en sus procesos de sostenibilidad económica", explicó Carlos González, coordinador de la ARN Regional Atlántico- Magdalena.

Destacó que "actualmente estamos desarrollando también en el caso del Departamento del Atlántico, tres procesos con apoyo técnico del PNUD y financiamiento de la Agencia para Reincorporación y la Normalización, en donde están participando víctimas del conflicto armado, sociedad civil y firmantes del Acuerdo de Paz. Aquí es también como logramos visibilizar y potencializar estos escenarios de construcción de paz territorial que actualmente se desarrollan en Barranquilla, en el distrito de Barranquilla y en el Departamento del Atlántico”. 

Frutos de estos acercamientos, los cuales contaban con jornadas de socialización de pre-encuentros, encuentros territoriales y espacios de diálogo, se escogió a Villas de San Pablo, el megaproyecto de vivienda de interés social denominado megabarrio, como epicentro de la agenda. A su vez caracterizándose por ser pilar de paz para proyectar una acción directa sobre otros sectores clave del suroccidente de la ciudad, como los son barrios como El Pueblo, Las Gardenias, Villas de la Cordialidad y  Pinar del Río.

Sin embargo, el diagnóstico tras las mesas de concertación de la estrategia también arrojó un panorama estremecedor al identificar la presencia de actores armado; economías ilegales y alertas tempranas de la Defensoría del Pueblo, sumadas a una profunda desconfianza hacia las instituciones por no lograr celeridad en acuerdos previos  y la palpable estigmatización. Ante este panorama, los firmantes del departamento optan por el anonimato como mecanismo de autoprotección, un miedo justificado al ser testigos de cómo el discurso de odio ha cobrado la vida y generado la desaparición forzada de más de 450 firmantes. 

Para desarmar los corazones, la ARN impulsa la campaña "Mirémonos de cerca",  una estrategia que busca desmontar narrativas que aún dividen y que, en muchos casos, justifican la exclusión de los firmantes. En ella, as comunidades han aprendido a ver a los firmantes no como el enemigo del pasado, sino como aliados  para reconstruir el tejido social. Según el coordinador regional, en la justicia restaurativa el éxito solo llega cuando hay diálogo y reconocimiento. 

“ Sin duda alguna una de las barreras era la estigmatización que pueden tener las y los firmantes del Acuerdo de paz y sus familias. Particularmente en el caso del Departamento del Atlántico, justamente por esta barrera, la estigmatización y por temas de seguridad, los y las firmantes del Acuerdo de paz acá no optan por visibilizarse públicamente. Entonces este ha sido un mecanismo también de autoprotección frente a la estigmatización y frente a riesgos de seguridad urbana”, sostiene Carlos González.

"Suroccidente: Laboratorio de Memoria y Reconciliación"

Buscando no construir castillos en el aire, uno que fácilmente volaría sin rumbo al enfrentarse a los retos que antepone la reincorporación,  la ARN cosechó su proceso al pie de las raíces comunitarias que ya resistían en Villas de San Pablo, liderada por Asodesdevisa (Asociación para el Desarrollo Social Villas de San Pablo ). Este trabajo conjunto floreció en el ArteFest, un escenario artístico que durante tres años consecutivos ha congregado a firmantes locales y delegaciones visitantes de lugares apartados como Caquetá y Chocó . 

La agenda  "Suroccidente: Laboratorio de Memoria y Reconciliación, una apuesta cultural por la Paz", arrancó  en 2026 con la implementación mediante cuatro acciones respondiendo a la razón barrial de dicha comunidad. Iniciando con un espacio de arte, cultura y deporte para abrazar a niños y abuelos en 'Escenarios de Paz y Entornos Protectores', seguido de en 'El Camino de la Memoria', una peregrinación simbólica de perdón materializada en el ArteFest 2026; además de Escuela Itinerante de Paz y Podcast "Juntos Somos Paz" funcionando como el antídoto contra el reclutamiento forzado, y que cuenta con aliados como La Sombra del Matarratón, el Colegio Distrital de Villas de San Pablo, Asodesdevisa y UNIMINUTO, jóvenes —incluyendo a hijos de firmantes del Colectivo de Paz y Reconciliación—  que alzan su voz a través de los micrófonos.

Agendas Territoriales en Villas de San Pablo

Finalmente, Resignificación Territorial "Metamorfosis", un monumento que se erige en Villas de San Pablo, diseñado desde el dolor y la esperanza de las propias víctimas.

El impacto es instantáneo en la vida de quienes hoy deciden caminar el territorio desde  el lado de la paz, las vivencias de los firmantes reflejan tanto la luz de los logros adquiridos desde hace 10 años como la sombra de los obstáculos cotidianos. Fernando, un firmante de paz que se ha sumado a la construcción de tejido social en Villas de San Pablo, describe con voz entrecortada lo significativo de este nuevo amanecer a través de Artefest.

“Si hoy en día nosotros hablamos de una violencia desmandada en el departamento del Atlántico y a veces creemos que la única solución es implementar más el pie de fuerza militar a esas comunidades afectadas por el tema de inseguridad y no invertimos en el trabajo social, inversiones sociales como tal, entonces el discurso estamos manifestándole las comunidades en general es un discurso que deja un vacío. Entonces, este tipo de actividades tiene que seguirse haciendo un poco más continua y que abarque más comunidades, no solamente la de Villa San Pablo sino a sus alrededores, que se vinculen más asociaciones y que no solamente sea en el distrito de Barranquilla, sino que también sea en su área metropolitana, que estamos viviendo este fenómeno. Ver a los jóvenes hoy en día danzar por la reconciliación, a nosotros, los que venimos de este proceso, nos llena de satisfacción. Es un logro alcanzado, es lo que nosotros buscábamos siempre: tener la armonía, que el joven pueda superarse, que se le pueda invertir, que se escuche lo que quiere", ratificó el firmante oriundo de un municipio cercano.

A pesar de ello,  el tránsito hacia la legalidad en la periferia urbana es un camino empinado. A nivel personal, Fernandol encarna la cruda realidad de muchos: la violencia y la extorsión asfixian su anhelo de independencia económica. 

“En algunos convenios que ha tenido la ARN con algunas entidades, algunos hemos logrado hacer carreras técnicas y algunos de los compañeros, un grupo muy mínimo, ha logrado de pronto de acceder a trabajo. Y otros estamos subsistiendo de una forma individual en pequeños proyectos, pero  casi en su mayoría los compañeros que han tenido algunos emprendimientos que a unos se nos otorgó por el tema de la negociación, han tenido que cerrar o han tenido que vender porque el tema de la extorsión ha sido muy grave. Y obviamente por nuestra condición económica, vivimos en la periferia de las ciudades y es donde más se incrementa esta situación”, ratificó el firmante.

Fernando se vio obligado a cerrar su humilde negocio por las presiones de seguridad en su barrio, hoy subsiste prioritariamente gracias a la renta básica de reincorporación. Aún así, la esperanza no da tregua, junto a la asociación y con el apoyo del SENA, gestiona proyectos agrícolas con la mirada puesta en el cielo a espera que el  fenómeno de El Niño ceda el paso y permita que caiga el agua.

El reto ahora es que esta semilla no muera, busque otros lugares donde florecer, en Soledad, Malambo, Puerto Colombia y Galapa, así como en el resto del Atlántico. La Agenda Territorial en  Villas de San Pablo deja de ser un experimento para convertirse en un modelo replicable. El que se convierta en la prueba tangible de que la reconciliación se edifica codo a codo, combatiendo el estigma y aprendiendo a mirarnos de cerca.

 

 

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