Henry Charriere Identificado con la placa número 151 en la Cárcel de La Ochenta.
Henry Charriere Identificado con la placa número 151 en la Cárcel de La Ochenta.
Foto
Cárcel de La Ochenta

Share:

Papillón y su estancia en Barranquilla: fugaz historia en 'La ochenta' del barrio Abajo

Al cumplir hoy su cincuentenario de fallecido.

Por: Helkin Alberto Núñez Cabarcas

El Famoso Henry Charriere célebre escritor de uno de los Best Seller a nivel  mundial,  fue protagonista de una historia urbana en nuestra ciudad a mediados de 1935, cuando fue confinado en la Cárcel de Obando llamada “La Ochenta” hoy la Institución Nuestra Señora del Rosario

La presencia del autor del  Best Seller como fue la obra de literatura oral “Papillón”,  la cual fue vendida  aproximadamente en más de  10 millones de copias en todo el mundo y escritas en  mas de 500 hojas durante varios  meses, plasma algunos apartes de la Arenosa y  pone de manifiesto la veracidad plasmadas en esas líneas de dolor y desespero enmarcadas por  continuas fugas y acompañadas de astucia y talento; su descriptivo momento,  coloca a Charriere en una de las historias más interesantes  a nivel mundial, en donde  ilustran el escenario de una celda y la frondosa ceiba levantada en el centro del patio de su prisión allá en el Barrio Abajo,  la  cárcel de Obando, la ochenta, donde hoy se encuentra ubicada la Institución Nuestra Señora del Rosario.

Henry Charriere Identificado con la placa número 151 en la Cárcel de La Ochenta.

Henry Charriere, conocido por sus celebres fugas de varias cárceles, estuvo confinado desde Noviembre de 1934 hasta el 19 de mayo de 1935 en una prisión de la ciudad de Barranquilla, este ex convicto francés  más conocido con el sobrenombre de “Papillón”,  fue reconocido por el mundo al publicar  a  finales de los años  sesenta las memorias de su vida; obra testimonial en la que centra su estadía en las colonias penales de la Guayana Francesa y su incansable esfuerzo por fugarse. Además hace un buen resumen histórico de su estadía en la arenosa, sus amigas del Barrio Abajo y pormenores de su estancia en la “ochenta” intentando escapar como en otras penitenciarias.

Planeó su primera fuga desde el hospital de aquella segura penitenciaria francesa, junto a otros dos presidiarios. Una balsa maltrecha los llevó hasta la desembocadura del Maroni[1]. Allí, unos leprosos recluidos en una isla les regalaron un bote en mejores condiciones con el que llegaron hasta la isla Trinidad frente a la costa venezolana. Como territorio británico, Trinidad podía ofrecerles comida y descanso, pero no asilo.  Estos tres fugitivos pasaron varias semanas en dichas costas  para luego continuar el viaje. Pero todo  terminó en la prisión de Riohacha, Colombia.

Vino entonces un segundo escape, esta vez por el territorio colombiano. Papillon queda solo y llegó hasta el campamento de una tribu indígena ubicada en la frontera Colombo venezolana, llega a las costas aledañas a la Sierra Nevada de Santa Marta pero es  apresado; un intento de fuga pone en alerta a las autoridades del Magdalena y deciden trasladarlo a la más segura de la región,  la ubicada con el número 46-80 entre las calles Obando y Medellín, la “Ochenta” la Cárcel de Obando en la Ciudad de Barranquilla. Junto con nueve  prófugos son seleccionados en una celda especial y custodiado por  numerosos guardianes; para la época  también existía en la ciudad  otra  Cárcel,  la  Municipal  pero era la Obando la más segura del momento.

En su testimonio, Charriere compara la Cárcel de Obando  como cualquier prisión Europea, no por su arquitectura, sino por la seguridad que aplicaba el penal.  Sostiene “Barranquilla es una ciudad importante. Primer Puerto Colombiano del Atlántico, pero situado en el interior del estuario de un río, el Río Magdalena.  En cuanto a su prisión hay que decir que es importante, cuatrocientos presos y cien vigilantes.  Ha sido organizada como cualquier prisión de Europa….”

Fugas masivas desde Las Guayanas

Estas penitenciarias a pesar de contar con un fuerte dispositivo de seguridad, vigilancia las 24 horas del día con relevos selectivos, tenían su debilidad por vía marítima; además de Charriere con anterioridad existieron muchos convictos que una vez escapados  eran apresados en las regiones de la Guajira, Magdalena y Atlántico. En lo referente a estas fugas masivas, la primera que se tiene noticia fue la ocurrida a comienzos de 1.933[1], donde el diario local confirmaba en primera página que los 14 detenidos cerca de Puerto Colombia, eran prófugos de Cayena. Estos personajes según las investigaciones del Director del Cuerpo de la Policía Departamental una vez apresados en inmediaciones del faro que en la actualidad aun existe “Morro Hermoso”, argumentaron ser víctimas de un naufragio; según ellos, la goleta en que viajaban de Kingston  para Curazao fue destrozada por el mar, se trasbordaron en una pequeña lancha y desembarcaron en “Morro hermoso” una vez apresados fueron  conducidos al denominado “Rastrillo” de la Departamental.

La nacionalidad de los náufragos resultó ser la siguiente: nueve franceses, cuatro italianos y un Árabe; los oficios según sus libres declaraciones fueron: herreros, carpinteros, mecánicos, etc. Inmediatamente el cuerpo consular francés es enterado por autoridades holandesas relacionado con la salida de once escapados del penal francés Cayena.  La mayoría  al momento de sus detenciones carecían de papeles de identidad, solamente un italiano  Pettini Bernardo Prieto recobró su libertad al  confirmar con  documentación en regla  ante la legación de Bogotá y el cónsul de Italia, que era un ciudadano de bien[1]. 

[1] El río Maroni o Marowijne es un río sudamericano que conforma parte de la frontera en disputa entre Surinam y la Guayana Francesa

[2] Diario del Comercio , Enero 25 de 1.933 Edición # 3.474

[3] El Ministerio dio  orden al cónsul para reembarcar al señor Pettini, rumbo a Génova en el Vapor Orazio de la Compañía Italiana.

Papillón en Barranquilla 

A esta larga lista de extranjeros traídos de diferentes partes de la región Caribe  a la  “La Ochenta” se sumaron diez prófugos más; entre ellos Papillón llega a la ochenta, no faltaron los días para diseñar su habitual fuga; desde utilizar dinamita para derribar las paredes contiguas a la calle, serruchar los barrotes de la celda o levantamiento de lozas para hacer  túneles, fueron las estrategias que utilizó Charriere para escapar en esta ciudad.  Se argumentó su salida y entrada del penal con ayuda de varios vigilantes, de asaltar los bancos locales y de pernoctar en el Barrio Abajo...

Papillón en esta ciudad logró fugarse en una última ocasión antes de su traslado a la Isla del Diablo logrando superar las altísimas murallas de la cárcel, su mala suerte al saltar le lesionó una de sus rodillas y el no conocer muy bien la ciudad, lo llevó nuevamente al penal.

Con Jamit Lewis en el 2012,  momentos antes de inspeccionar la celda que le fue asignada a Papillón.

En su testimonio escrito, deja un gran recuerdo por muchos amigos que le ayudaron en esta ciudad, uno de sus personajes en este Best Seller fue la legendaria “Nana La Francesa”, para muchos su amante en el reclusorio y Anni la mujer de Joseph Dega, únicas visitas a menudo que ellos recibían en la “ochenta”

Yeni Maeski su gran amor

Para Muchos el gran amor de Papillón en Barranquilla, en su obra la identifica como “Nana La Francesa” y la menciona insistentemente en la redacción de sus aventuras.  Fue una de las pioneras en pleno centro del famoso Barrio Chino del llamado negocio de Vida Alegre en la arenosa,  fue propietaria de uno de los mejores griles del barrio de tolerancia. Hizo parte del deleite colectivo de marineros y  jóvenes barranquilleros que comenzaban la vida intima en “El Cubano”, “La Gaby”,  “El Danubio”, etc.

Yeni Maeski de origen  Rumano, recibió varios apodos tales como “La Polaca”, “Lili”, “Jenni”, “Nana” “La Francesa” y quizás uno de los personajes de la Casa Grande;  se le abona además  ser la compañera de cuarto de Papillón en su paso por esta ciudad.  La historia de la tolerancia de esta ciudad la recuerda como el personaje legendario del Barrio Chino que con su popularidad, administró muchos cafetines y bares;  con el correr de sus años esta zona se convierte en barrio residencia y el negocio decae y comienza a vivir de la caridad pública en el Barrio Montes.  El Amor de Henri Charriere, personaje en su novela de aventura muere solo y abandonado de todo el mundo en un sardinel de la carrera 26 entre las calles 39 y 40 a la edad de noventa años, en 1.979.

La novia de Papillón tirada en un sardinel del Barrio Montes

Fue así como esta historia llega al Barrio Abajo, Charriere es apresado en Santa Marta y remitido a la cárcel de Obando bajo estricta vigilancia debido a su alta peligrosidad y constantes planes de fugas;  es confinado con otros nueve prófugos franceses. Durante varios meses las medidas de seguridad en la prisión eran de extrema responsabilidad, situación alterada por cuatro intentos de fuga liderados por él mismo, con planes de evacuación coordinada.

Nota del Diario El Heraldo fechada noviembre 26 de 1934, ahí se describe un presidiario rebelde. Fondo Prensa Archivo Histórico del Atlántico.

Su condena

Papillòn fue un ciudadano francés que vivía desde muy joven en la zona del Pigalle de París, famosísimo barrio del bajo mundo, del lumpen bohemio, prostíbulos, ladrones y el hampa en general; acusado de asesinato cuando tenía aproximadamente 25 años,  es juzgado y declarado culpable por el asesinato de un ciudadano parisino en el año de 1.931 un 26 de octubre; meses después es enviado a las colonias penales de la Guayana Francesa. 

Estas colonias fueron el fuerte de seguridad penitenciario desde 1.852, famosa por el encarcelamiento de peligrosos prisioneros. Era un complejo penitenciario cuya capital  Cayena, era famosísima por la temible  colonia penal conocida por muchos como la Isla del Diablo, le seguían otras localizadas en las pequeñas isla  real  e  isla San Josepe.  A medida que este prófugo intentaba fugarse, era aprehendido y trasladado a diferentes centros penitenciarios con estricta vigilancia, pero la astucia haría de este personaje ser considerado el prisionero más famoso por su peligrosidad;  fue el único que en su décimo plan logró escapar llegando a feliz termino para luego entregarse a su trabajo como  administrador de restaurantes en el vecino país de Venezuela donde  logró tener el apoyo diplomático de este país quién le dio nacionalidad y la anhelada libertad...

Henri Charriere encabeza la lista de fichados por las autoridades barranquilleras para los requerimientos legales.

Los controles de seguridad local de la época  conocían la ruta  de estos prófugos de la justicia que  por las condiciones  que brindaba la rada de Sabanilla, aseguraban  la entrada en horas nocturnas en estos lugares solitarios.  Una vez apresados estos  extranjeros elevaron una petición muy interesante ante el Ministerio  de Gobierno en donde se brindaban a defender la  soberanía colombiana en los momentos de guerra con el vecino  Perú, si los incorporaban a la Armada Colombiana o en su defecto al Ejército Nacional. En muchas de  estas  detenciones los sospechosos argumentaban su estadía con el propósito de solicitar  ocupaciones generales en los trabajos del Canal de Panamá. 

A los meses siguientes otros seis franceses con capturados en iguales circunstancias, estos  extranjeros detenidos eran separados por seguridad y eran sus  tatuajes, la alerta inmediata a ser prófugos, sus cuerpos estaban completamente tatuados con arabescos, figuras de mujeres, y otros mensajes corporales; tales marcas  le daba  los primeros  indicios a la  dirección del penal aplicar en ellos la duda  de dónde eran prófugos?,  ¿Cayena o isla del Diablo?.

Papillón sale por Puerto Colombia 

Faltando varios días para su deportación y traslado nuevamente a la Isla del Diablo, Henri Charriere encabeza la lista de fichados por las autoridades barranquilleras para los requerimientos legales de su traslado.  , le seguían los compañeros de celda por varios meses:

Jules Lefebvre (152), Eugene Caignault (143), Jean Duvernay (144), Germain Foliton (145), Emile Giraud (146), Rieuf  Constant (147), Maurice Le Roux (148), Camille Dubois (149) y Jean Pitiot (150). El número con el que estaba identificado Papillón en la penitenciaria “Isla del Diablo”  era  el  asignado  51.367 y en su estadía en esta ciudad hizo llamarse CANIVARI.

Secuencia gráfica de los presidiarios nuevamente para la Penitenciaria de la Isla del Diablo.

Por intermedio del ministerio de Relaciones Exteriores, en acuerdo con la Legación  de Francia en Bogotá, resolvieron el embarque de los prófugos de Cayena con destino a las prisiones de la Isla del Diablo. Cumpliendo los requerimientos para su salida del país, papillón y su grupo son trasladados de Barranquilla al Puerto Marítimo de Puerto Colombia  en medio de una fuerte medida de seguridad y bajo la supervisión de la comandancia  local.   Los prófugos fueron  conducidos  en el coche celular de la Policía Departamental  en la mañana del 19 de mayo de 1.935. Fueron embarcados en un vaporcito del servicio de vapores llamado “Mana”,  embarcación  fletada por la administración de Penales de Francia.

A medida que bajaban Henri Charriere, Papillón se despedía de esta zona del caribe, cansado y bastante golpeado en su rodilla como consecuencia de su intento de fuga en la cárcel de Obando días anteriores, es ayudado por uno de sus compañeros  a bajar la escalerilla que lo llevaría al fondo del vapor para luego junto a los demás someterse a las ataduras de una pesada cadena de fuertes eslabones las cuales fueron  asegurada con unos  grilletes en sus pies como pasador para más tarde desembarcar nuevamente en la “Guillotina Seca” como le llamaban ellos a esta zona presidiaria. Desnudos, amarrados   y hacinados a la setina del vapor,  Papillón cerraba un capítulo más, de su fugaz historia en la ochenta del Barrio Abajo en Barranquilla.

Con su célebre frase “Vivir libre o morir” dejó de existir  en la mañana del 29 de Julio hace un cincuentenario  a la edad de 66 años;  el ex convicto francés Henri Charriere conocido mundialmente como Papillón, muere en la  clínica privada madrileña “Covesa” ocasionado por un cáncer de garganta,  vivió  por más de treinta años en la capital venezolana donde se especializó en la gerencia de cafés, bares, cabarets donde se ocupó por muchos años  de su propio bar restaurante. Pudo casarse  y tener una gran familia, sus últimos años lo vivió en la Costa Sur de España.

Fuente Nota en el periódico local Diario La Prensa, mayo 20 de 1935.

"Cuando decidí escribir mi libro, tenía problemas económicos, ya que éramos varios los que dependíamos del "Scotch-Club" para vivir, el bar situado en frente de mi casa, el que tenía hacía cinco años."

Henry Charriere.

Más sobre este tema: