"Mi esposo murió esperando una ambulancia", el llanto de una mujer ante el SuperSalud "por negligencia"
Cuestionó que tampoco le hayan aprobado una enfermera y que ni con tutela le hayan pagado la incapacidad de su esposo.
La historia de Marisol Quiñones González con la Empresa Promotora de Salud Sura es la misma de miles de usuarios del sistema de salud en Colombia que ven con impotencia cómo la vida de un familiar se va apagando en medio de una enfermedad, hasta llevarlo a la muerte, por presunta culpa de la EPS a la que está afiliado.
Marisol dijo este lunes ante el Superintendente de Salud, Fabio Aristizábal Ángel, que en la ciudad “se pueden abrir mil sucursales, pero no hay la atención debida” respondiendo a los elogios que hacía el funcionario de la infraestructura hospitalaria en Barranquilla.
Y en efecto, pese a que la Superintendencia reportó una “mejoría” en la atención a los usuarios, sustentada por una disminución de las quejas recibidas este lunes, se conocen casos como el de Marisol Quiñones quien enviudó el pasado 11 de marzo.
“Hay una disminución de las quejas de las que eran tan frecuentes en el departamento del Atlántico. Obviamente es muy impactado el departamento porque son muchas las EPS que hemos sacado de la región”, reconoció el Superintendente Aristizábal.

La historia de Marisol
Marisol Quiñones contó en el auditorio de un hotel en donde la Superintendencia convocó a usuarios, EPS, IPS y autoridades locales de salud que de nada vale una buena infraestructura hospitalaria en Barranquilla si no hay personas competentes en el sistema.
“Mi esposo murió. Mi esposo falleció porque me enviaban a la sucursal principal (de Sura) para que me atendieran. ¿Quién me atendió?, nadie me dio solución. Mi esposo murió. ¿El portero es el que lo atiende a uno? ¿Esas son las personas que tienen para atender a la gente enferma?", interrogaba la mujer narrar el drama que vivió con su pareja Mario Antonio González Valle.
Insistió: “Mi esposo, murió falleció, ahorita el 11 de marzo, esperando una ambulancia. El médico me dijo, sí le voy a enviar una ambulancia, hasta la fecha no ha llegado la ambulancia. No llegó la ambulancia y mi esposo falleció”.
Contrariada y en medio del llanto, la viuda reclamó personas competentes en el sistema de salud. Al esposo de Marisol, “una enfermera en casa que requería tampoco se la dieron”.
Como efecto colateral, la mujer reveló que por las dificultades que vivía, se enfermó de un cáncer de la tiroides que por fortuna pudo salir adelante.
"¿Qué pasa con Sura? ¿Qué pasa que no responde?” insistió la mujer señalando que nunca le liquidaron la larga incapacidad de su esposo, dinero que le hubiese servido en medio de la calamidad que vivía.
Para ella fue “imposible conseguir la firma de un funcionario” que validara la incapacidad de su esposo, Tampoco fue posible que le dieran una enfermera que necesitaba su pareja.
Mario Antonio González Valle, esposo de Marisol, había sufrido el 1o. de julio de 2020 una isquemia cerebral que lo dejó “totalmente discapacitado, con una traqueostomía y gastrostomía”.
En el via crucis que vivió esta mujer, tuvo que acudir a derechos de petición, “unos tras otros para conseguir la atención”.

Respondiendo al caso de Marisol, el Superintendente Fabio Aristizábal Ángel aseguró: “Me voy con la preocupación de que no tengan una buena red, de que se esté saturando la red”.
Sostuvo que “acá en el departamento del Atlántico hay una buena capacidad, una buena infraestructura que deben ir contratando las EPS”.
Agregó que “se están quedando cortos con la red de medicamentos, hay algunas EPS que han cambiado los operadores de medicamentos, no están recepcionando las fórmulas completas. Esto perjudica mucho a los usuarios y puede empeorar su estado de salud”.
Finalmente, el Superintendente hizo un llamado a los secretarios “tanto departamental como del Distrito para que vayan verificando la red que están ofreciendo estas EPS que están recepcionando a toda la población”.