Juan Carlos Ospino.
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Juan Carlos Ospino, 53 años al servicio de la vida y la comunidad

El exsecretario de Cultura y exdirector de Carnaval de Barranquilla SAS hace un balance de su labor social.

Hoy celebro el maravilloso don de la vida y doy gracias infinitas a Dios, porque esta fecha no solo me remonta a 53 años de nacimiento en Mompox, Bolívar, sino también a una historia de evolución, aprendizaje y crecimiento construida siempre en comunidad.

Nací en el barrio Norte, fruto del trabajo comunitario de mis padres y vecinos. Cursé mis estudios de básica primaria en el Colegio Comunitario José de San Martín, fundado por la Universidad Simón Bolívar y sus grandes filántropos José Consuegra Higgins (Q. E. P. D.) y Anita Bolívar. Gracias a los procesos de organización y solidaridad comunitaria, tuve la oportunidad de estudiar, mediante el programa de becarios de Plan International, en la Escuela Normal Superior La Hacienda.

Tuve el honor de ser cofundador del Colegio Mundo Bolivariano, en el barrio Las Malvinas, una de las primeras escuelas comunitarias que surgieron como respuesta de autogestión ante más de dos décadas de olvido estatal.

Mi historia personal y mi vocación de servicio siempre han estado ligadas a la convicción de que las grandes transformaciones se construyen colectivamente.

En mi paso por la Secretaría de Educación, lideré la gestión para la creación de cuatro megacolegios en la ciudad y la oficialización de otros 34.

Desde el Concejo Distrital, acompañé cuatro planes de desarrollo construidos con una visión colectiva de ciudad y orientados a una gestión eficiente de lo público. Presenté 73 proposiciones, 85 ponencias y contribuí a la construcción de 61 acuerdos distritales.

Entre las iniciativas y gestiones que marcaron este camino se destacan la adopción de la Universidad Distrital, la exención de impuestos en zonas patrimoniales como El Prado, Bellavista y el Centro, la restauración de más de 70 escuelas, hospitales y puestos de salud, así como la canalización de nueve de los arroyos más peligrosos de la ciudad.

También acompañamos la gestación de proyectos como el Gran Malecón y Puerta de Oro; la recuperación de tributos para la ciudad; las iniciativas de seguridad alimentaria; la recuperación de cuerpos de agua, como la ciénaga de Mallorquín, los caños y los arroyos; y programas como Barrios a la Obra, el mejoramiento de vivienda y la titulación de predios.

De igual manera, contribuimos a la recuperación de escenarios deportivos y a la realización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, así como al fortalecimiento de las políticas públicas para la primera infancia y las personas mayores.

En mi paso por el sector cultural, acompañé al Gobierno Distrital en iniciativas fundamentales para el desarrollo de nuestra identidad y nuestro patrimonio: el fortalecimiento de la Fábrica de Cultura, el Centro Cultural Villas de San Pablo como escuela de carnaval, la puesta en marcha de la KZ Carnaval y la activación del Centro Histórico y El Prado, con más de 103 proyectos impulsados desde el Consejo Distrital de Patrimonio.

Fortalecimos las iniciativas ciudadanas relacionadas con el Carnaval y las bibliotecas, y acompañamos gestiones para avanzar en la recuperación del Teatro Amira de la Rosa, La Cueva y el Museo de Arte Moderno.

También contribuimos a gestar la Feria Internacional del Libro de Barranquilla (FILBAC), con homenajes a Marvel Moreno y Orlando Fals Borda, y a visibilizar mucho más al sector cultural, defendiendo especialmente el carácter público que debe preservar el Carnaval de Barranquilla como patrimonio vivo de nuestra gente.

Hoy, al mirar hacia atrás, mi corazón se llena de gratitud. Gracias a Dios, a mis padres, a mi familia, a mis amigos y a tantos aliados que me han acompañado y me han ayudado a fortalecer mi vocación de servicio y esa cadena de afectos que me impulsa a seguir siendo un hombre libre, en búsqueda permanente de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Gracias a quienes me han saludado en esta fecha tan especial y a quienes han sido partícipes de una manera democrática de entender la vida, el servicio público y las transformaciones sociales. Porque transformar también significa reconocer nuestros desaciertos, aprender de ellos, afianzar nuestros valores y mantener viva la esperanza de un progreso verdaderamente colectivo.

Gracias a todos por ser parte de mi historia, de mis afectos y de mis retos. Hoy quiero enviarles un abrazo sincero y reiterarles mi gratitud, porque hay vida, porque hay esperanza y porque ustedes han sido protagonistas de esta historia que seguimos escribiendo juntos.

En cualquier lugar del universo donde el Gran Geómetra disponga que esté, seguiré caminando con la misma convicción: trabajar para que el mañana sea más bonito, más justo, más humano y más digno para todos.

¡Gracias por estos 53 años de vida, de aprendizajes, de comunidad y de esperanza!

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