Guerra en la Sierra Nevada pone en riesgo estabilidad social, cultural y espiritual de las etnias
La Asociación Arhuaco exige al Gobierno garantizar la protección de las comunidades.
La Asociación de Productores Arhuacos, Asoarhuaco, de la que hacen parte más de 700 familias en la cuenca de Aracataca, Fundación y Don Diego, expresaron hoy su preocupación por la grave situación de orden público que se registra en sectores de la Sierra Nevada de Santa Marta, afectando la tranquilidad y la seguridad de las comunidades que habitan este territorio ancestral.
En medio del fuego cruzado producto del enfrentamiento entre grupos armados, se ha conocido la muerte de 3 personas y 15 heridos, varios de ellos menores de edad heridos, mujeres y adultos mayores.
También se conoció de un número indeterminado de indígenas desaparecidos pertenecientes a las comunidades de Serankwa y Dwanwimaku.
“Estos hechos han generado un clima de incertidumbre y zozobra entre las familias indígenas, que históricamente han mantenido una posición de respeto por la vida y por el equilibrio del territorio, conforme a los principios del Sen Zare (Ley de Origen)”, reseña un comunicado de prensa de la asociación.
Señala el pronunciamiento que estas dinámicas de violencia, ajenas a la cosmovisión y forma de vida de los pueblos de la Sierra Nevada, “ponen en riesgo la estabilidad social, cultural y espiritual de la región”.
Asoarhuaco hizo “un llamado urgente al Gobierno Nacional, a las autoridades competentes y a los organismos de derechos humanos para que se adopten medidas eficaces que permitan garantizar la protección de las comunidades indígenas y la preservación de este territorio de gran importancia ambiental, cultural y espiritual”.
Insistió la organización indígena en la necesidad de que “se respete la neutralidad de los pueblos indígenas frente al conflicto armado y se reconozca el derecho de las comunidades a vivir en paz dentro de su territorio ancestral”.
Recordó la organización que la Sierra Nevada de Santa Marta es reconocida a nivel mundial por su riqueza natural y cultural, y ha sido protegida durante generaciones por los pueblos indígenas que la habitan.
“La preservación de su equilibrio es una responsabilidad compartida que trasciende fronteras y generaciones. Al conflicto armado, se suman amenazas que desde hace años afectan el equilibrio del territorio: la guaquería, la tala y otras actividades que continúan deteriorando los sitios sagrados y la armonía de la Sierra”, finalizó.