Fotografía tomada cuando apenas iniciaba el incendio.
Fotografía tomada cuando apenas iniciaba el incendio
Foto
Cortesía

Share:

Comunidad de Isla Salamanca, “olvidada por el Magdalena y estigmatizada por Barranquilla”

Habitantes del Parque Natural aseguran que también son víctimas de las quemas.

Son decenas de familias las que ocupan las 56.200 hectáreas del Parque Natural Isla Salamanca, en el departamento del Magdalena.

Es un paisaje natural oculto y destruido por la mano del hombre desde que se construyó la Troncal del Caribe, hoy conocida como la vía Barranquilla - Ciénaga, que convirtió a la isla en el cementerio ecológico más grande del mundo.

Miles de buses, camiones y vehículos particulares circulan a diario por ahí sin imaginarse esta belleza natural escondida e ignorada por las autoridades locales del Magdalena  y Nacional.

Sus habitantes viven de la pesca y de la venta de  productos de pancoger que siembran y luego recogen para vender en Barranquilla, a 10 kilómetros de distancia.

Estigma

El reciente incendio que inició en la mañana del jueves, se propagó rápidamente por el fuerte viento que soplaba en el parque natural y que al mediodía invadía de una espesa humareda el norte de Barranquilla y la zona industrial de la capital del Atlántico, puso otra vez en noticia de primera plana a la isla.

Isla Salamanca es un territorio olvidado del Magdalena, en jurisdicción del municipio de Sitionuevo, pero más cerca de Barranquilla. Es aquí donde venden la pesca que produce la isla y los productos que cultivan. Igual, las emergencias en salud que llegan a sufrir sus habitantes, son atendidas en esta capital.

“Somos un territorio olvidado por el Magdalena, y ahora por los incendios, ‘estigmatizados’ por los barranquilleros”, dijo a Zona Cero una habitante de la isla que pidió la reserva de su nombre.

Fotografía del incendio tomada desde Isla Salamanca.

“Nosotros en la isla también estábamos muy afectados”, agregó con la voz afectada aún por el humo y señalando también que los ojos irritados le afectan la visión.

Recordó el drama que vivieron en medio del incendio. Las familias afectadas salieron de sus humildes casas con bebés en brazos y adultos mayores enfermos de asma. 

En medio de la angustia, tras la emergencia generada por el fuego y el humo, los habitantes del parque natural no sabían hacia donde correr. Muchas familias buscaban salir hacia la isla 1.972, y los de esta trataban de llegar hasta Salamanca.

Las familias afectadas perdieron sus cultivos de coco y hortalizas (cebollín y cilantro), cosechas que le sirven de supervivencia.

A las autoridades ambientales, Parques Nacionales y MinAmbiente, los habitantes de Isla Salamanca le piden iniciar nuevamente charlas con los agricultores “para que no se repitan incendios como el del jueves”.

La conflagración inició por la quema de “basura” que se le salió de control a unos agricultores de la zona. En la isla llaman “basura” a las hojas, ramas y rastrojos secos que amontonan a un costado cuando preparan la tierra para el cultivo. Después de que las cortan, las apilan y una vez secas la queman. Sin embargo, no ocurrió así con la última quema.

Fotografía del incendio tomada desde Isla Salamanca.

“Lo normal de los agricultores en el parque Isla Salamanca es que ellos limpien la parte donde van a cultivar o van a sembrar. Si está seco, ellos queman por parte, y ellos tienen una técnica para que la candela no se vaya a pasar para ninguna otra parte, sino que se queme la basura y quede hasta ahí”.

Esto fue lo que falló y fue lo que provocó varios focos de incendios que fueron controlados en la tarde del viernes.

Hay un llamado lastimero de quienes viven en el parque natural a las autoridades: “Mire, la isla no tiene respaldo de nadie. La isla se hizo visible otra vez por el incendio. La isla se hace visible cada vez que pasan este tipo de eventos. Cuando hay incendios, la gente mira a la isla, la gente dice, allá hay gente, es un aviso de que sí hay gente”.

Insisten en que “no queremos ser mal vistos por los barranquilleros, por los medios de comunicación, la forma en que se prestan, la forma en que se dirigen hacia nosotros, porque nosotros también somos seres humanos igual que los habitantes de Barranquilla”.

Fotografía del incendio tomada desde Isla Salamanca.

Se reconoce que hubo imprudencia de un campesino que provocó este incendio, pero “no es justo que paguemos todos, porque nosotros también vivimos momentos de tristeza, de dolor, de angustia, viendo cómo se quemaban los cultivos, los cocos y con el miedo de que se fueran a prender también las casas”.

Es tal el olvido del Magdalena que “los bomberos de Barranquilla tuvieron que ir a ayudar, porque como tal, nosotros no recibimos nada del Magdalena”.

“O quizás sí”, rememora, “recibimos una que otra cosa de los políticos, en tiempos de política”.

Más sobre este tema: