Recuperación del Museo Romántico.
Recuperación del Museo Romántico.
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Sebastián Claro

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‘Antes del Olvido’: por el rescate del Museo Romántico y la memoria histórica de Barranquilla

Entre pinceladas y lentes de cámaras, un semillero de estudiantes y gestores culturales transforman años de abandono, para devolverle a la ciudad el legado cultural de Alfredo de la Espriella.

A puertas cerradas, entre el polvo y el comején, el olvido se ha convertido en un huésped vigilante recorriendo cada rincón de la antigua casona republicana, que se alza desde hace medio siglo sobre la carrera 54 con calle 59, como bastión de la memoria histórica de Barranquilla: el Museo Romántico. 

En su interior reposa, sobreviviendo al abandono, el testimonio del primer cimiento de identidad que poco a poco fue construyéndose hasta convertirse en la Arenosa de hoy en día.  El baúl de madera que acompañó a Simón Bolívar antes de su últimos días en Santa Marta, junto a prendas de vestir interiores del Libertador, la espada del primer gobernador de la provincia; una lámpara con paredón original del Camellón Abello siendo este el antecesor del Paseo Bolívar, la placa metálica de la antigua Calle España —popularmente conocida como la Calle Ancha y actualmente calle 34—, correspondientes a la época de la Guerra de los Mil Días.  

'Antes del olvido'

Asimismo, las partituras originales del himno de Barranquilla, una melodía que armonizaba (muy a pesar de un Alzheimer que abría paso) los pensamientos de su guardián, el historiador, periodista y gestor cultural Alfredo de la Espriella, que en el mes de febrero se cumplen 100 años de su natalicio.

Tras su retiro forzoso en 2018 a causa de su enfermedad, el recinto donado por la familia Freund Strunz haciendo posible la creación de la Fundación Museo Cultural de Barranquilla en 1976,  quedó huérfano y a la merced del tiempo y sus estragos. La lista la encabezan severas filtraciones de agua de lluvia proveniente de los techos rotos, seguido de la presencia de cables de alta tensión expuestos colgando alrededor de las habitaciones del segundo piso, y por último el dominio laborioso del comején y la humedad, resultando así en la pudrición de valioso material escrito, libros y recortes de prensa, registro de distintas épocas de antaño de la ciudad. 

Sumado a este deterioro ambiental, se perpetraron saqueos inescrupulosos tras encontrarse el Museo en estado de abandono. El episodio más grave fue la pérdida total de la exposición dedicada a la cultura hebrea contemplada en piezas valuadas en oro y plata, además de la desaparición de diversos artículos históricos.

El cine y la historia

A pesar de ello, sobre el escenario se asoman nuevos actores. Aquellos que con escoba, pintura, luces, cámara y acción pretenden- a través de la pantalla en ‘Antes del Olvido’- lograr que cobre vida el hogar de piezas y objetos que alguna vez fueron testigos de la ciudad que antes de ser catalogada como la ‘Puerta de Oro de Colombia’, daba la bienvenida a la historia del Caribe colombiano y sus protagonistas.

El proyecto cinematográfico fue concebido con una doble finalidad, al rendir homenaje póstumo al legado de la Espriella, el cual era popularmente conocido como el  Bandolero Mayor, al ser el autor de 59 lecturas del Bando para la coronación de las  reinas del Carnaval desde 1949 hasta el 2005. Y a su vez,  realizar una intervención física directa en el inmueble de cara al público.

"Alfredo era la persona que sostenía este Museo tanto económicamente como en la carga laboral. Tras su partida, el lugar quedó en abandono. Pero con voluntarios al 100%, hemos logrado limpiarlo y pintarlo en su primera planta. La idea del departamento de dirección de arte es dejar la locación inmaculada para la película, aquí matamos dos pájaros de un solo tiro, porque el museo queda lindo, restaurado y rescatado para la ciudad después de que terminemos de grabar", sostiene Esteban Barros, director  de ‘Antes del Olvido’.

'Antes del olvido'

Frente al popular estamento de Gabriel García Márquez haciendo alusión a  Barranquilla, publicado en 1950 bajo el título Ciudades con barcos, y que reza:  “Ésta puede ser ciudad capital; aquella, modesta y olvidada ciudad sin historia, o con una historia recientemente escrita a pupitrazos por sus honorables concejales”, el realizador audiovisual sostiene que la ciudad posee una memoria romántica que va mucho más allá de la jerga o la simple bacanería.

Barros pretende emitir un mensaje contundente sobre la necesidad de reencontrarse con el pasado como recurso  indispensable para la identidad colectiva. 

Ante las restricciones presupuestales enfrentadas al ser una producción independiente, a causa de ese mismo sentido de pertenencia fue posible armar una infraestructura técnica con estándar de calidad; maderas, elementos escenográficos y baldes de pintura utilizados para tapar grietas, resanar paredes descarapeladas y restaurar molduras del Museo fueron donados (antes de ser desechados) por la producción de la serie de Netflix  Medusa 2, la cual tuvo rodaje en Barranquilla el pasado diciembre de 2025. Mientras se adecuaban las salas como platós de grabación, la estructura se iba recuperando integralmente  con el fin de reabrir sus rejas de forma permanente y sostenible a la ciudadanía.

A la causa se unieron figuras internacionales, como lo es el director de fotografía costarricense David Pere y  el  actor Luis García proveniente de Estados Unidos. Sin embargo, el corazón del proyecto palpita en cada uno de los integrantes del equipo técnico conformado mayoritariamente por estudiantes voluntarios de realización audiovisual de la Escuela Distrital de Arte (EDA) y del Centro INCA, quienes a su vez son guiados  desde las jefaturas de departamento educativo por profesionales de Costa Rica, Estados Unidos y España. Los jóvenes se han apropiado como 'Pedro por su casa' de la historia que se rehúsa a ser olvidada mientras tenga a alguien que la contemple, que la posee y le de valor.

‘El oráculo de Barranquilla’

Dentro del argumento de la película la figura de Alfredo de la Espriella brilla bajo el foco que ilumina su antiguo despacho, compartiendo escenas con figurantes que representan a los visitantes y recreando la paradoja del destino: ser un hombre con tanta memoria hasta quedarse sin ella.

'Antes del olvido'

El reto de encarnar al guardián del Museo Romántico recayó en el publicista y docente en Producción Audiovisuales del Centro INCA, Nelson Cervera, de 64 años de edad. El docente  mantiene un lazo entrañable con la casona de fachada blanca, tras cruzar sus puertas por primera vez en 1983 mientras era estudiante de bachillerato. Años más tarde, durante la década de los 90 's colaboró estrechamente con de la Espriella en el espacio radial Alfredo de San Francisco . Tras residir durante 21 años en Costa Rica, Cervera retornó a Barranquilla para encontrarse con una escena como de una película de terror.

"Sentí una enorme tristeza al ver el estado en que encontré el museo tras volver a la ciudad. Alfredo escribió 52 Bandos del Carnaval, fue presidente de las fiestas por casi dos décadas, director de la Sociedad de Mejoras Públicas, locutor y teatrista; era el más barranquillero de todos. Cuando le dio Alzheimer, la memoria de la ciudad que estaba en su cabeza empezó a apagarse; pero ver ahora a este semillero de jóvenes de 20 años enamorados limpiando y pintando, me devuelve una felicidad inmensa", reflexiona el docente del INCA.

Para acelerar la adecuación de las salas antes de encender las luces de rodaje, Cervera vinculó voluntariamente a 17 de sus estudiantes del Centro INCA durante su periodo de vacaciones escolares, quienes se forman en campo sobre áreas de carpintería, pintura, fotografía, iluminación y producción. Una labor de hormiga, ardua pero dispendiosa.

El actor, quien cuenta con una destacada trayectoria guiando proyectos estudiantiles que han alcanzado nominaciones y galardones en festivales de cine en El Cairo, Guadalajara, Argentina, Italia y Estados Unidos-  percibe el fuerte contraste en la atmósfera del lugar: mientras que en 1983 el recinto olía a aserrín fresco, tela nueva y ropa limpia, el abandono lo redujo a un hedor a mugre, suciedad, humedad. Un espacio que vuelve a transformarse de la mano de la juventud inquietada por conocer la historia de Barranquilla, mirando más allá del popular himno aprendido en las aulas de clases.

Vigías por el legado 

Con el objetivo de que el soporte técnico, organizativo y museográfico implementado en esta iniciativa no se la lleve el viento,  como antes transcurría en medio de las rendijas del Museo, es liderada la estrategia colectiva Vigías por el legado de Barranquilla (Vigías de El Prado), agrupación adscrita al programa nacional de Vigías del Patrimonio del Ministerio de las Culturas.

'Antes del olvido'

El plan de trabajo estructurado por el equipo de Vigías se ejecuta en tres etapas estratégicas, iniciando por la Adecuación y Apropiación Social que cuenta con la limpieza intensiva y desalojo de toneladas de escombros y madera destruida por el comején y las lluvias. Durante el rescate se conservaron y limpiaron todos los bienes muebles recuperables para estructurar las galerías temáticas (aviación, radio, prensa, vestidos de reinas del Carnaval y la recreación exacta de la oficina original de su fundador).

Seguida de la Fase 2, contemplando el Inventario General e Investigación, que comienza por  la catalogación e inventario riguroso de la totalidad de libros, periódicos, cámaras, fotografías familiares y piezas ubicadas en los dos pisos de la casona; una labor técnica e investigativa que se prevé tomará entre 2 y 3 años de trabajo continuo.

Finalmente, la Fase 3  de Digitalización del Archivo Histórico, labor mancomunada con la Gestión de alianzas con el Archivo Histórico del Atlántico y la Red Departamental de Museos —entidades con las que se realizó una exposición conjunta en 2022— para conseguir recursos que permitan digitalizar urgentemente los periódicos, folios y manuscritos del siglo XIX y XX seriamente amenazados por la humedad.

Madeleine Castaño, directora de Vigías por el legado de Barranquilla, enfatiza que el rescate se cimenta en la apropiación social del patrimonio, involucrando directamente a las nuevas generaciones para garantizar la sostenibilidad a largo plazo.

"Un espacio como el museo solo puede permanecer en el tiempo si hay gente dispuesta a luchar por él. Empezamos a trabajar desde el programa nacional de Vigías del Patrimonio. Logramos restablecer los servicios públicos de agua y luz en firme desde noviembre del año pasado, construimos los baños que no existían y adecuamos las instalaciones eléctricas de la primera planta. Para lograr la sostenibilidad, abrimos el 28 de febrero el espacio cultural y café 'El Vigía', que realiza eventos de poesía y música para cubrir los gastos fijos", detalla Castaño.

Tras la presentación inaugural, el cortometraje iniciará un circuito de exhibiciones mensuales en la Cinemateca del Caribe, la Galería de la Aduana y el Centro Cultural Cayena de la Universidad del Norte. De cara al 2027, la producción buscará ingresar a la ruta internacional de festivales de cine, proyectándose en certámenes como el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI), Cannes, Toronto, Guadalajara, Roma y El Cairo.

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