“Si Mackenzie no hace ese gol yo no salgo vivo del estadio”: Fernando Panezzo
El exárbitro Fifa relata en un libro todos los episodios que le tocó vivir en el fútbol colombiano entre intentos de soborno y amenazas de muerte.
Todas las polémicas que dejó el partido Junior vs. América, del 19 de diciembre de 1993, que coronó campeón por tercera vez al equipo barranquillero y de las que aún se sigue hablando, están consignadas en el libro ‘Panezzo: la historia de un árbitro en medio de las mafias’.
Nuestras noticias en tu mano: únete a nuestro canal de WhatsApp y mantente informado de todo lo que sucede.
La autoría es del mismo Fernando Panezzo, en conjunto con el periodista deportivo Felipe Valderrama, a quien le contó todos los episodios vividos en su carrera como árbitro entre 1991 y 2007, con escarapela Fifa desde 1994 hasta 2005.
A Panezzo le tocó dirigir partidos del fútbol colombiano en un momento complicado, en el que ya habían secuestrado a un árbitro (Armando Pérez) y habían matado a otro (Álvaro Ortega).
Panezzo fue designado para el partido Junior vs. América, por la última fecha del cuadrangular final, a la que además de estos equipos, Nacional y Medellín llegaron con opción que quedar campeones.
“Nadie quería dirigir ese partido”, cuenta Panezzo, que acababa de ser nombrado árbitro internacional, por encima del llanero Óscar Julián Ruiz.
Una semana antes, en Medellín, Panezzo pitó Nacional vs. Junior, el célebre partido que el cuadro verdolaga ganaba 3–0 al término del primer tiempo y los tiburones igualaron 3–3 en el segundo con un gol del ‘Pibe’ Valderrama.
El samario, capitán del Junior, estaba tan caliente que cuando se terminó el primer tiempo corrió hacia donde estaba Iván René Valenciano con la intención de pegarle. En su camino se interpuso Panezzo, quien puso su mano en el pecho del ‘Pibe’ y le dijo: “No lo vas a tocar porque te vas. Me toca expulsarte”.
Ocho días después, en el Metropolitano, el ‘Pibe’ y Panezzo volvieron a encontrarse y el samario le dijo: “Estoy jugando esta final por usted. Donde usted no me coge, yo a ese gordo hp lo mato”.

Panezzo relata en el libro que antes de ese partido llegaron hasta la puerta de su casa a ofrecerle 30 millones de pesos para que el América ganara, lo cual fue rechazado por el árbitro nacido en Samaná (Caldas), pero que desde los 9 años reside en Armenia.
“Estoy completamente convencido de que si Junior no gana ese partido yo no hubiera salido vivo de ese estadio”, reconoce Panezzo, quien cuenta una anécdota simpática con Oswaldo Mackenzie, autor del gol que le dio el título al Junior.
“Él fue a jugar al Quindío y yo le decía ‘San Mackenzie’. Me preguntó: ‘¿Por qué me dice así?’ ‘Porque si usted no hace ese gol y a mí me matan en Barranquilla (Risas)”.
En ese partido, Panezzo le anuló un gol a Valenciano, que era el 3–2 a favor de Junior y esto originó que el entonces senador Fuad Char bajara hacia la cancha con la intención de matar al árbitro, como ha confesado en varias ocasiones.
“Fuad Char empezó a insultarme y a tratarme mal. Me dijo: ‘¿Tú me vas robar en mi casa?’.
El mismo ‘Pibe’ Valderrama, que lo había saludado amablemente antes del partido, también se le fue encima cuando pitó el penalti a favor del América que cobró Wilson Pérez y significó el 2–2 parcial.
"Nadie vio la mano de Valenciano en el tiro libre sino yo. El ‘Pibe’ vino donde mí a reclamarme y yo le dije ‘vaya donde el gordo, que fue él quien metió la mano”.
Cuando se acabó el partido, Panezzo recuerda que había casi cinco mil personas en el campo y no sabe cómo pudo llegar al camerino.
Antes de que Mackenzie marcara el gol, el ‘Pibe’ le decía a Panezzo que cuidado iba a acabar el partido porque lo mataban. Y cuando marcó Mackenzie se le volvió a acercar y le dijo: “pita esa vaina que te van a matar”.
Panezzo también recuerda que después del gol de Mackenzie, Freddy Rincón, capitán del América se le acercó y le dijo que lo terminara, que Junior merecía ser campeón.
Casi 33 años después de aquel célebre partido, Panezzo está convencido de que su arbitraje fue correcto.
“Sí, estoy seguro de que el penalti (a favor del América) fue penalti y el gol que le anulé a Valenciano fue bien anulado”.
Panezzo, hoy de 64 años, no recuerda haber dirigido nunca un partido tan electrizante. Cita la llamada que le hizo el nobel Gabriel García Márquez a Fuad Char después del partido para decirle que daba para escribir una novela.
Después de aquel partido, Panezzo duró más de un año para volver a pitar en Barranquilla. Le habían informado que unos guajiros le “tenían ganas”.
“Fue la época más difícil, no solo del arbitraje sino de la sociedad en Colombia, en la que no ponían solamente equipos de fútbol sino presidentes de la República. Una época de miedo, de terror, donde Colombia se vio secuestrada por la mafia. A los mafiosos les gustaban dos cosas: el fútbol y las reinas y esa época nos tocó a nosotros vivirlas”.
En otra ocasión le ofrecieron un sueldo mensual con la condición de favorecer a un determinado equipo cada vez que le pitara un partido. También se negó rotundamente.
Una vez, después de un partido Pereira vs. Nacional, en 1993, le tocó salir disfrazado de policía porque afuera del estadio lo esperaba una turba dispuesta a lincharlo ya que consideraba que había perjudicado al cuadro matecaña.

Panezzo también relata el partido de la B que dirigió entre Real Cartagena y Valledupar, en el que equipo heroico logró la ‘hazaña’ de marcar cuatro goles en cinco minutos para avanzar a la final. Este episodio, ocurrido en 2004, y en el fue evidente que hubo un arreglo, fue el que dio origen a su libro.
“Muchas veces temí por mi vida. Fui amenazado por gente del cartel de Cali y me tocó vivir escondido donde mi mamá casi un mes porque habían dado la orden de matarme. También me tocó, después de terminar de dirigir un partido, salir en tanqueta como un delincuente sabiendo que uno es una persona normal, honesta seria, profunda en sus decisiones. Fueron momentos muy complejos”.
La Oficina de Envigado fue otra organización que lo sentenció a muerte, y no se explica todavía como logró salvar su pellejo.
La primera edición del libro de Panezzo se vendió completamente y existe la posibilidad de hacer una serie de televisión basada en la publicación.