Vista general del estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá.
Vista general del estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá.
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Los problemas del estadio El Campín más allá del fútbol y los conciertos

Todas las miradas apuntan a Sencia, la empresa administradora del escenario deportivo.

El estado de la cancha del estadio El Campín de Bogotá tras los recientes conciertos de BTS desnudó los problemas que tiene el principal recinto deportivo de la capital -achacados a la gestión de la empresa privada que lo administra- y las consecuencias para los equipos de la ciudad.

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La polémica comenzó el 22 de septiembre pasado, cuando el partido de ida de la final de la liga femenina colombiana entre Santa Fe y Deportivo Cali, programada para un día después en El Campín, tuvo que ser trasladado a otra ciudad porque el estadio no estaba disponible por los preparativos para los conciertos de BTS (programados para el 2 y 3 de octubre).

Los espectáculos se celebraron sin incidentes, pero la cancha no se recuperó a tiempo para los siguientes eventos previstos en el estadio. El partido entre Millonarios y Once Caldas del 13 de octubre, choque de la liga colombiana, tuvo que aplazarse porque el terreno de juego no estaba en condiciones.

La caja de Pandora

Lo ocurrido alrededor de la celebración de los conciertos del fenómeno pop surcoreano abrió la caja de Pandora y todas las miradas se pusieron en Sencia, la administradora que desde diciembre de 2023 gestiona El Campín, que es de propiedad pública, de la Alcaldía de Bogotá.

Sencia obtuvo una concesión de El Campín por algo más de 29 años, lo que incluía su renovación. Además, se le encargó construir un nuevo estadio justo al lado, con un aforo de 60.000 personas, 21.000 más de las que recibe el recinto actual.

El concejal Juan David Quintero recordó en declaraciones a EFE que, tras el concierto de BTS, la banda surcoreana les entregó 900.000 dólares para hacer un "mantenimiento especial" al terreno de juego tras los espectáculos.

"BTS es consciente de que su escenario, su impacto, su diseño y estructuras afectan las gramas (césped) de los estadios. Y por eso los empresarios aceptan pagar cifras adicionales. En este caso, como nosotros denunciamos y Sencia aceptó, pagaron 900.000 dólares por ese mantenimiento especial. Entonces la pregunta que uno se hace es: ¿dónde están esos 900.000 dólares?", expresó Quintero.

Trabajos de recuperación de la gramilla tras un cocierto

En respuesta, la empresa afirmó en un comunicado que "el contrato para el concierto de BTS en el Estadio Nemesio Camacho, fue celebrado entre Sencia y Páramo Presenta", la compañía que organizó el espectáculo.

"Como sucede en cualquier escenario de eventos, todos los organizadores que hacen uso del estadio pagan un alquiler que incluye componentes destinados al mantenimiento de la grama y de la infraestructura. Estos costos forman parte de la operación habitual del escenario y buscan garantizar su cuidado y conservación", añadió Sencia.

Los cuestionamientos de Quintero y otros no se limitan al manejo del terreno de juego, sino que también incluyen presuntas irregularidades en los pagos.

El concejal afirmó que el 28 de octubre de 2024 Sencia pagó 26.101 millones de pesos (unos 8,3 millones de dólares) a la asociación público-privada (APP) CDEC, sociedad que originó el proyecto, para renovar el estadio y que terminó obteniendo la adjudicación de esa concesión.

"Sencia realmente es el mismo originador, porque Sencia es del originador que se llama CDEC. Y entonces lo que hicieron fue pagarse ellos con ellos 26.000 millones de pesos, violando la ley de APP", denunció.

Los principales afectados

Santa Fe y Millonarios, los dos principales equipos de Bogotá que juegan en ese estadio -porque no tienen uno en propiedad- han sido los más afectados por lo ocurrido en las últimas semanas.

Ambos combinados han debido aplazar numerosos partidos por los conciertos programados en estadio, de los cuales aún quedan siete en lo que queda de año.

Una de las soluciones que se evalúa es que los equipos construyan sus propios estadios, pero ambos enfrentan barreras jurídicas, económicas y normativas.

En ese sentido, el concejal Quintero manifestó que "lo menos preocupante aquí es la grama y si se pueden o no hacer conciertos", sino que la concesión de Sencia se extiende durante más de 29 años.

"Si nos preocupamos por si se puede o no jugar fútbol, lo único que vamos a hacer es patear la lonchera (quejarnos), mientras aquí hay unos personajes que se están enriqueciendo con el patrimonio de los bogotanos", concluyó.

EFE

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