El Romelio Martínez tuvo lleno a reventar en el primer partido de la final Junior vs. Nacional.
El Romelio Martínez tuvo lleno a reventar en el primer partido de la final Junior vs. Nacional.
Foto
Juan Pablo Mercado

Share:

El Romelio Martínez, después de 46 años, volvió a ser la casa del campeón

En el escenario de la calle 72, el cuadro tiburón disputó 12 partidos de los cuales ganó 7, empató 3 y perdió 2.

La conquista de la duodécima estrella por parte de Junior tiene un sabor especial por haber coincidido por el retorno del cuadro tiburón al estadio Romelio Martínez, escenario donde cuajó los dos primeros títulos de su historia (1977 y 1980).

Nuestras noticias en tu mano: únete a nuestro canal de WhatsApp y mantente informado de todo lo que sucede.

Junior había disputado allí varios partidos de Liga, de Copa Colombia y hasta de Copa Libertadores (en 2021), pero esta vez sería su casa mientras terminaban los trabajos de remodelación y ampliación del Metropolitano Roberto Meléndez, sede de la final de la Copa Sudamericana.

Pero el Romelio no fue un fortín inexpugnable como en los tiempos del equipo dirigido por José ‘Puchero’ Varacka, que llegó a sumar 48 partidos sin perder en ese estadio.

En este semestre disputó 12 encuentros, de los cuales ganó 7, empató 3 y perdió 2. Sus triunfos fueron sobre Boyacá Chicó (3–0), América (2–1), Fortaleza (2–1), Bucaramanga (2–0), Llaneros (2–0), Pasto (4–3) y Nacional (3–0).

Empató contra Alianza Valledupar (1–1), Once Caldas (2–2) y Santa Fe (0–0) y cayó ante Nacional (4–0) y Cali (2–1).

El fervor de la hinchada del Junior en el Romelio Martínez.

La noche sublime fue la del 2 de junio, en el primer partido de la final contra Nacional. Ese día el Romelio, con una capacidad reducida, con la tribuna de sombra detrás del arco norte, con Corea y Vietnam desaparecidas, sin el ‘Tiburón’ Borrás metiéndose en el pórtico rival provocando que en las tribunas se coreara “Gooooool”, sin Elías Chegwin entonando a todo pulmón el himno de Barranquilla, sin la voz de Édgar Perea retumbando en todos sus rincones, sin Armando, el famoso butifarrero que despachaba de manera particular su manjar, fue la caldera de siempre, hizo que el rival sintiera el peso de ser visitante y fue testigo de una victoria memorable que dejó al Junior a las puertas de un nuevo título.

Cuarenta y seis años después, el Romelio Martínez, donde Junior comenzó a conseguir sus grandes gestas, el que vio a Dida, Toño Rada, Dacunha, Verón y su agua de maranguango, Víctor Ephanor, Delménico, Berdugo y Toto Rubio y las arengas de Varacka para presionar a los árbitros, volvió a vibrar con los goles de Muriel, la magia de Teo Gutiérrez, las atajadas de Silveira, la entrega de Peña, Ríos, Rivera, Ángel y la manera de dirigir pegado a la raya de Alfredo Arias.

Más sobre este tema: