“Edgardo lleva a Junior en su corazón”, esposa del ‘Patón’ Bauza
Desde Ecuador, Maritza Gallardo relata cómo el exfutbolista argentino sobrelleva su enfermedad: demencia frontotemporal, y lo que recordaba de su paso por Barranquilla.
Antes de que sus recuerdos se extraviaran en los lugares más recónditos de su memoria, Edgardo Bauza le habló maravillas a su esposa, la ecuatoriana Maritza Gallardo, de su paso por Barranquilla y por Junior, equipo en el que jugó entre 1983 y 1985.
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El cuadro tiburón es uno de los amores del ‘Patón’ en el fútbol. Los otros son Rosario Central, club donde se formó y debutó como profesional, y Liga de Quito, donde, como entrenador, conquistó el título de la Copa Libertadores (2008) y la Recopa Sudamericana (2010).
En varias visitas a Barranquilla, una de ellas en 2001, cuando vino con Central a enfrentar a Junior por Copa Libertadores, Bauza siempre expresaba que su deseo era dirigir algún día al conjunto rojiblanco. Pero los tiempos nunca coincidieron. Siempre que Junior lo buscó tenía trabajo, y se alejó más a medida que cosechaba triunfos con los equipos que dirigía, entre esos San Lorenzo, con el que se coronó campeón de la Libertadores en 2014.
“Cuando nos encontrábamos con gente de Barranquilla y del Junior se le acercaban con muchísimo cariño”, confiesa Maritza, quien recordó un encuentro que su esposo tuvo con el cantante samario Carlos Vives.
“Edgardo dirigía a la selección Argentina (cargo que desempeñó durante ocho meses antes del Mundial de Rusia 2018) y fuimos a un concierto de él. El organizador, hincha de San Lorenzo, lo animó para que fuera a saludarlo. Entramos al camerino y se la pasaron 15 minutos hablando de fútbol y de la época suya en Junior”.

Pero aquel defensor, hoy con 68 años, cuya talla de zapatos es 46, que se hacía respetar de sus rivales, que vociferaba e impresionaba por su estatura (1.89), que era un peligro constante en el área contraria, por su fortaleza en el juego aéreo, ha dado paso al silencio desde que, en 2019, fue diagnosticado con demencia frontotemporal, una enfermedad neurodegenerativa que afecta, principalmente, a personas menores de 60 años.
“En 2018 pasaron algunas cosas, pero no pensábamos que era alzheimer por la edad de él. Una vez que salió de la selección Argentina nos fuimos a Emiratos y notamos cambios en su personalidad, pero pensamos que era un poco de depresión, que le había pegado duro la salida de la selección. Fue a ver un médico en Argentina y este le dijo que tenía estrés crónico. Le recomendaron que hiciera deporte, que leyera, que trabajara menos y descansara más. Hacía todo eso excepto descansar, porque era adicto a su trabajo, lo amaba mucho y luego se va a Rosario Central”, relata Maritza.
Volver a Central era su sueño, pero allí los periodistas empezaron a darse cuenta de que no era el Bauza que habían conocido, que su comportamiento era muy extraño.
Diagnóstico devastador
Tras salir del club rosarino, Maritza seguía pensando que lo suyo era depresión, pero hizo que lo viera un neurólogo. Le hicieron todos los estudios y al primero que le comunicaron el diagnóstico fue a Maxi, uno de los hijos mayores del ‘Patón’, a quien le dijeron que su padre podría tener un alzheimer.
“Yo decía que no podía ser, porque Edgardo no tenía 60 años, pero cuando empecé a leer sobre la enfermedad, todo chequeaba con las cosas que habíamos visto con él. En 2020 llegó un diagnóstico más certero, y no era alzheimer lo que tenía, sino demencia frontotemporal”.
El diagnóstico fue devastador para Maritza, quien a muy corta edad vio cómo esta enfermedad afectaba a una persona cercana (su madrina) y cómo fue desarrollándose.

“Fue un shock muy grande, porque Edgardo era una persona deportista y sin vicios. Cuando llegó el diagnóstico definitivo, sabíamos cómo las cosas se habían desarrollado en esos meses y habíamos visto más cambios, que no era una depresión o algo sicológico, era algo más funcional que le estaba pasando”.
Para Maritza, una de las cosas más difíciles de afrontar en este tiempo ha sido no escuchar la voz de su esposo. No poder comunicarse con él para saber qué siente o qué piensa ha sido muy duro para ella.
La enfermedad obligó al alejamiento de Bauza del fútbol. De hecho, en 2021, el ‘Patón’ emitió un comunicado en el cual anunciaba su retiro de la dirección técnica.
“Cuando dejó el fútbol, empezó a jugar tenis, y lo siguió jugando hasta los primeros años de su enfermedad. Ahora hace mucha caminata, afortunadamente vivimos donde hay un parque muy amplio. En las mañanas y en las tardes camina mucho y haber sido deportista toda su vida es algo que lo ha sostenido porque esta enfermedad poco a poco te va quitando facultades y en la etapa más avanzada es la parte física, pero yo lo veo fuerte”
Bauza ve mucho fútbol por televisión. De hecho, el pasado martes vio el partido que Junior jugó con Cerro Porteño. Sus días transcurren en casa compartiendo con Maritza y Nicolás, el hijo de ambos.

“Tomé la decisión de cuidarlo en casa porque él es una persona súper pacífica. A veces estas enfermedades vienen con problemas de agresividad y, en su caso, él se mantiene como siempre fue, una persona muy tranquila. Todos los días hay una sonrisa, se lo ve en paz, se lo ve tranquilo. Tal vez, en el mundo donde está, lo que esté pasando adentro, que no sabemos, al menos veo que está tranquilo. Eso nos lo demuestra con su mirada, con sus risas, sobre todo cuando está mi hijo hablando, cómo lo mira. Eso nos da algo de paz”.
Su hijo Nicolás, de 12 años, desde que tenía 6, también notó que el papá se comportaba raro. A raíz de esto Maritza empezó a explicarle de manera gráfica sobre la enfermedad. No ha sido una tarea fácil, pero hoy el chico puede hablarlo con naturalidad con sus amigos.
“No sé dentro de él cómo esto lo está afectando. Tiene que ser tenaz. Trato de conversar con Nico, pero en este caso, por ser el papá una persona tan conocida en Ecuador, lo que es para la gente de Liga, lo que hace es escuchar todas las historias y anécdotas y la gente que se le acerca diciéndole que conoció al papá, pero él no lo vivió”.
El documental y los homenajes
El deseo de contar en detalle cómo es hoy la vida de Edgardo Bauza motivó a su esposa Maritza a aceptar la invitación para hacer parte del documental ‘La cima de la vida, el valor de la memoria’, realizado por la Fundación TASE (Trascender con Amor, Servicio y Excelencia).
Maritza consideró que era el momento oportuno para hablar el tema, que no había motivos para esconderlo y allí pudieron conocerse su testimonio, así como el de los hijos mayores de Bauza: Emiliana y Maxi, el menor: Nicolás, y el hermano del exfutbolista: Daniel.

Por la misma razón aceptaron el ofrecimiento de Liga de Quito de hacerle un homenaje al ‘Patón’ en la tradicional ‘Noche Blanca’. Maritza no niega que al comienzo sintió nervios, pero después le pareció una buena idea.
“No fue una decisión fácil, y aparte fue rápido porque el presidente de Liga, Isaac Álvarez, nos llamó un jueves y la ‘Noche Blanca’ fue un sábado. Había ese miedo porque él ha vivido en una rutina entre casa, nuestro barrio y nada más. Salir poco y menos donde hay tanta gente. Había un poquito de nervios, pero quería que recibiera el cariño de la gente. Meses antes había pensado que me habría encantado que volviera a la cancha, pero no sabía cómo hacerlo. Creo que era el momento para que la gente, que ya sabía un poco lo que estaba pasando cuando salió el comunicado que se retiraba del fútbol. Sentí que era el momento de hablar un poco más del tema y visualizarlo y, por otro lado, el momento perfecto para que recibiera ese cariño de la gente. Estaba muy contento, nunca lo sentí incómodo. Definitivamente lo sintió, no lo puede decir, pero sentí que realmente recibió de la mejor forma ese cariño de la gente”.
Fue un momento muy emotivo. Bauza se reencontró con varios de los jugadores con los que alcanzó el título de la Copa Libertadores. Algunos no pudieron contener las lágrimas al verlo cómo estaba.
“Previo a salir a la cancha, Edgardo tuvo un momento íntimo con sus jugadores y ese momento fue hermoso, sentir ese cariño, el respeto que le tienen, para mí fue increíble y creo que él se sintió bien”.
Otro homenaje que Liga le hizo a Bauza fue bautizar con su nombre el Centro de Alto Rendimiento de Pomasqui. Esto ocurrió el 25 de enero de 2025. San Lorenzo también le puso su nombre a su vestuario y Rosario Central puso un busto suyo en la entrada de su estadio, el Gigante de Arroyito.
El título de la Copa Libertadores 2014 conseguido con San Lorenzo le dio a Bauza la posibilidad de conocer al Papa Francisco, reconocido hincha del equipo de Boedo. Fue un encuentro que emocionó mucho al ‘Patón’, quien es católico creyente. A ese viaje quiso llevar a Maritza y a Nicolás, que apenas tenía meses de nacido, pero se enfermó dos días antes de viajar. Por este motivo no pudo ir y tampoco su mamá.
De hincha de Liga a esposa
Maritza y Edgardo se conocieron por casualidad en 2010. Ella había llegado unos días antes a Ecuador a un matrimonio y fue a un lugar específico a hacer unos trámites y allí estaba el ‘Patón’. Maritza, que no sabe por qué es hincha de Liga, al verlo, se le acercó para pedirle una foto y él aceptó de inmediato.
“Él fue muy cordial, como era con todos. Nunca le oí decir no a una foto, a no ser que estuviera extremadamente ocupado. Me di cuenta que me había olvidado de la cámara y me despedí de él. Después me dijo que podíamos tomarnos un café al día siguiente y tomarnos la foto. Nunca hubo otra intención de por medio, pero así se dan las cosas”, recuerda Maritza, quien tres años después contrajo matrimonio con Bauza.

Maritza tiene 47 años y es administradora de empresas. Renunció a su trabajo fijo en Ecuador cuando su esposo fue contratado por San Lorenzo, en 2014, y después se le dificultó trabajar porque estuvieron de un lado para otro: Argentina, Brasil, Emiratos y Arabia.
“Llegó la enfermedad, la confirmación y ahí dejé un poco de lado buscar trabajo. Hace poco volví a hacerlo, hago de todo un poco para poner la mente en otra cosa y porque económicamente no puedes vivir de los ahorros. Estas enfermedades son largas y hay un montón de cosas que pueden pasar en el camino”.
En medio de las dificultades, Maritza celebra poder compartir todos los días con su esposo.
“Lo tenemos en casa, lo vemos todos los días, desayunamos y almorzamos juntos, vemos la tele y compartimos un montón con él. Ha sido importante darle esa compañía, ese cariño todos los días, que vea a su hijo crecer, creo que eso le debe ayudar de alguna forma. Eso nos da satisfacción y es lo que está en nuestras manos porque él fue una persona buena, de buen corazón, nos dio todo su amor y entonces hay que ser recíproco con eso. No es lo que hubiéramos querido, pero la vida te pone estas cosas y estaremos para él siempre hasta que él esté”.
Al Junior, Bauza llegó en 1983 y ese año marcó 14 goles, la mayoría de cabeza. Solo lo superaron William Knight (20) y Fernando Fiorillo (18). En total, con la camiseta rojiblanca, marcó 24 tantos en tres temporadas e hizo pareja con Dulio Miranda y después con Alexis Mendoza.
En el cuadro barranquillero Bauza quedó campeón del Torneo de la Paz, en 1985, un título que no dio estrella, pero al cual le dio tanta importancia que trajo a su mamá desde Argentina para que lo acompañara.

Su carrera como entrenador pudo comenzar en 1984, cuando Fuad Char le ofreció la dirección técnica del Junior en reemplazo de José Varacka, quien no había tenido una buena primera vuelta en el octogonal ese año. Bauza no aceptó y Varacka siguió hasta el final del torneo.
Se fue del Junior a finales del 85 con la esperanza de que Carlos Salvador Bilardo lo llevara a la Selección Argentina, lo que finalmente logró para el Mundial de Italia 90, donde la 'Albiceleste' quedó subcampeona.
“Edgardo lleva a Junior en su corazón. Fueron tres años donde se llenó de anécdotas, no solo del equipo, hablaba de la ciudad, del calor de Barranquilla, hablaba de cómo los jugadores colombianos pasaban escuchando música y que eran muy alegres. Su paso por Barranquilla lo recordaba con mucho cariño. Estoy agradecida por ese cariño de los hinchas del Junior, que después del documental me han contactado por redes, me han escrito, me han enviado lindas palabras y lo recuerdan como una buena persona”.
Así, rodeado del amor de su familia, el ‘Patón’ Bauza enfrenta una enfermedad que lo apartó de la pasión de toda su vida. Después de cantar muchos goles (108 como futbolista profesional) y de ganar títulos como entrenador, sus días transcurren en silencio y en completa paz.