Édgar Perea, 'El Campeón' que sigue vivo en la memoria de los barranquilleros
Este sábado 11 de abril se cumplen 10 años del fallecimiento del destacado narrador deportivo que se enamoró de Barranquilla.
La narración del nocaut de ‘Kid Pambelé’ a ‘Peppermint’ Frazer, en 1972, que significó el primer título mundial de boxeo para Colombia; la medalla de bronce olímpica de Helmuth Bellingrodt, ese mismo año en Múnich; el gol de Freddy Rincón a Alemania en Italia 90; el de Oswaldo Mackenzie al América, que le dio la tercera estrella al Junior, en 1993; el hit de Édgar Rentería que le dio a los Marlins la primera Serie Mundial de su historia y que relató para la CBS (1997), son grandes momentos del deporte colombiano que quedaron inmortalizados en la voz de Édgar Perea Arias, fallecido exactamente un día como hoy, el 11 de abril de 2016, en Bogotá, a la edad de 81 años.
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Sus polémicas con técnicos del Junior como José Varacka, Roberto Saporiti y Dragan Miranovic; de la Selección Colombia como Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez y con periodistas como Jaime Ortiz Alvear y Óscar Rentería, en el programa ‘La Polémica’, también fueron legendarias, al igual que la férrea defensa de Barranquilla, la ciudad en la que dos veces aspiró, sin éxito, ser su alcalde, y del Junior, su equipo del alma.
‘El Campeón’ fue el creador del ‘Junior tu papá’ e hizo famoso el ‘corito celestial’, dedicado a los árbitros que se atrevían a perjudicar al equipo barranquillero. También hizo célebre la frase "A Junior tienes que matarlo", pronunciada después de aquel gol de Gabriel Berdugo al Cali, que le dio, en 1980, la segunda estrella al cuadro rojiblanco.
Su programa bandera, ‘Comentando los Deportes’, era una manta en Barranquilla de lunes a viernes en el espacio de una a tres de la tarde, en el que tocaba los temas deportivos de actualidad, repetía los goles del Junior y, cuando la situación lo ameritaba, desempolvaba su sección ‘Cinco minutos de civismo’, que generalmente sobrepasaba la media hora, durante la cual criticaba a los políticos de turno.
Perea era socio emérito de Acord Atlántico y su última voluntad fue que sus cenizas se esparcieran en la cancha del estadio Metropolitano Roberto Meléndez, escenario del que se ufanaba de haber ayudado a construir. Su deseo fue cumplido el 23 de abril de 2016, previo a un partido de Junior contra Boyacá Chicó.
En el viejo Romelio Martínez su voz retumbaba en todos los rincones. Por este motivo, varias veces los árbitros suspendieron los partidos y decían que no lo reanudaban hasta que no cortaran la transmisión de Perea por los altavoces. Lo que no sabían es que esta salía de enormes grabadoras que los aficionados llevaban al estadio y que al final eran un solo radio.
Perea siempre afirmaba que Barranquilla no graduaba mediocres y quien triunfaba en esta ciudad era capaz de hacerlo en cualquier parte del mundo. Para ello ponía su ejemplo, cuando, en 1992, aceptó una jugosa oferta para narrar los partidos de Millonarios y Santa Fe por Caracol Bogotá, un hecho que muchos consideraron una traición.
“Al pan, pan y al vino, vino”, fue su frase de combate, al igual que “Sigan siendo felices, Édgar les dice”, con la cual se despedía de sus oyentes y televidentes.

Édgar Perea era devoto de la Virgen del Carmen, a la que se mencionaba constantemente y también solía decir que Dios era colombiano.
Inspiró temas musicales. Uno de los más conocidos fue ‘Tu papá Perea’, de Antonio Del Vilar, en la cual destaca su estilo de narrar y cómo llegó del Chocó a Barranquilla, la tierra donde reconoció que nació el Perea narrador, en 1966, mismo año en que Junior regresó al fútbol profesional de Colombia. "Vaya, caballero, yo soy el que manda aquí", dice Perea en un fragmento de la canción.
Sacaba pecho por ser considerado el personaje mejor vestido de Colombia, esto a raíz de las pintas que utilizaba los fines de semana cuando presentaba la 'Vibración Deportiva' del noticiero NTC.
Uno de los grandes logros de su carrera fue la adquisición, en 1989, de la emisora Radio Mar Caribe, en donde se unió a Fabio Poveda Márquez, acaparando la sintonía en los partidos de Junior y de la Selección Colombia.
Mar Caribe estuvo al aire hasta 2012, cuando Perea se desempeñaba como embajador de Colombia en Sudáfrica. No poder recuperarla fue una de sus tareas pendientes.
Lo que se hereda no se hurta
Aquella noche del 11 de abril de 2016, Perea tuvo al pie, hasta su último suspiro, al mayor de sus hijos, Édgar Perea Agudelo, quien no solo heredó el don de la narración y su timbre de voz, sino que ha mantenido vivo su legado. Está al frente de ‘Comentando los deportes’ y transmite los partidos del Junior.
A Édgar Junior, como lo llamaba 'El Campeón', le quedó grabada una frase de su padre, quien le decía: “Tú no me imitas, tú me heredas”, por lo cual le dio vía libre para que utilizara todo lo que creó tanto en sus transmisiones como en su programa.
“Mi papá vive todos los días en el corazón de nosotros”, manifiesta Perea Agudelo, que a raíz de la enfermedad de su padre, en sus últimos meses de vida estuvo muy cerca de él y pendiente de su salud. Lo llamaba día por medio, pero cuando se complicó viajó a Bogotá para acompañarlo.
“Un mes antes, en un sueño, Dios me mostró que se iba a ir. Yo le pedí perdón porque tuvimos muchos enfrentamientos, muchas veces me rebelé y le grité. Yo le dije que le pidiera perdón a Dios, hice una oración y le canté una alabanza. La piel se me eriza, estaba casi desnudo, con un pañal grande, lleno de cables por todas partes. Ya no tenía voz y estaba inconsciente. De pronto veo que se le va inflando la barriga y el pecho. A mí me dio un miedo tremendo, pensé que ya se iba a ir y le sale la expresión “¡Señor!”, relata Édgar Junior.

Volvió a la carga y le dijo: “Padre, dile a Dios que te perdone para que estés en paz con Él”. Otra vez se le creció el abdomen y el pecho y le salió una segunda palabra: “¡Perdón!”. “Fueron sus dos últimas palabras”, recuerda Édgar entre sollozos.
El deceso de Édgar Perea se produjo sobre las 9 y 50 de la noche. Su hijo sintió cuando dio su último suspiro, sintió cuando se fue y también dice que Dios lo perdonó.
“En otro sueño Dios me lo mostró con su sonrisa, vestido de blanco y diciéndome que estaba muy feliz”, afirma Édgar a quien en 1993 su padre trajo de Miami a Barranquilla para que fuera la voz del Junior en Mar Caribe, luego de la desbandada, con Fabio Poveda Márquez a la cabeza, hacia Emisora Atlántico.
Entre los dos rearmaron el grupo deportivo y mantuvieron el primer lugar de sintonía de ‘La Campeona’.
“El Campeón’ dejó la vara muy alta, yo trato de montarme en un banquito y dar un brinquito, pero esa vaina está altísima. Trato de hacer mi narración en la radio y el programa como él lo hacía. Ha sido el más grande, el maestro y el orgullo mío. Sigue siendo el mejor narrador y comentarista, y es mi papá”.
Para conmemorar los 10 años del fallecimiento de Édgar Perea, este sábado, a partir de las 5:00 p.m., se oficiará una misa en la iglesia Inmaculada Concepción.