El viceministro de Promoción de la Justicia, Arleys Cuesta Simanca, participó en el 'Diálogo Intercultural: Justicia y Violencia Sexual en Pueblos Indígenas', que se cumplió en Bogotá.
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Prensa MinJusticia

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“La violencia sobre el cuerpo y el espíritu es detestable”: Viceministro de Justicia

Señaló que quienes han padecido la violencia sexual deben ser quienes tengan la voz principal para contarle al mundo el tamaño de la ofensa que se les ha causado.

“La paz debe partir de entender que no es una cuestión ajena ni de autoridades, sino del respeto pleno por el otro”, dijo este viernes el viceministro de Promoción de la Justicia, Arleys Cuesta Simanca, durante la instalación del ‘Diálogo Intercultural: Justicia y Violencia Sexual en Pueblos Indígenas’, que se cumplió en Bogotá.

El funcionario manifestó que resulta una feliz coincidencia que un evento de esta naturaleza tuviera lugar el día en que se materializan los acuerdos de paz con las Farc.

Añadió que en cuanto a violencia sexual, ese respeto nace al entender que cada ser humano en sí mismo es una unidad que amerita toda la consideración de parte de los demás. “La violencia sobre el cuerpo y el espíritu es detestable, y comprender esta situación debe garantizar una paz estable”, indicó.

En el evento se generó un espacio de diálogo sobre experiencias y reflexiones, e impulsar propuestas sobre el abordaje de la violencia sexual contra mujeres, niñas, niños y adolescentes indígenas –todo ello en el marco de la prevención, el acceso a la justicia, verdad y construcción de paz-, el Viceministro recalcó que la violencia sexual es “infame” en cualquier espacio.

“Estamos hablando de plenos sujetos de derecho. La violencia sobre el cuerpo, la libertad y la individualidad merece reproche en cualquier escenario. Por ello todo lo que tiene que ver con garantía de derechos para quienes han sido víctimas de violencia sexual debe estar asegurada, bien en la jurisdicción especial indígena o en la jurisdicción estatal”, manifestó.

El Viceministro de Promoción de la Justicia finalizó señalando que quienes han padecido la violencia sexual deben ser quienes tengan la voz principal para contarle al mundo el tamaño de la ofensa que se les ha causado. “Al entender la posición de quien ha sido afectado, nos sensibilizaremos y entenderemos que esa clase de comportamientos no pueden quedar invisibilizados ni minimizados, y mucho menos entenderse como normales”, puntualizó.

 

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