Los estudiantes mantienen el bloqueo en la sede norte de Unilibre.
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En el limbo especializaciones de Medicina en Universidad Libre de Barranquilla

Estudiantes de posgrados se encuentran en ‘UCI’ por falta de clínicas, hospitales y equipos para su formación.

Prácticamente en el limbo se encuentran 95 estudiantes de las diferentes especializaciones médico-quirúrgicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Libre Seccional Barranquilla.

Este grupo de posgrado enfrenta una grave problemática: son rechazados por las clínicas con las cuales la universidad tiene millonarias deudas y, en el caso del Hospital General de Barranquilla, carecen de los equipos necesarios para su formación.

Es por ello que, desde hace tres días, decidieron bloquear el acceso a la sede Norte de la institución, localizada en el el Corredor Universitario de la 51B y hoy las protestas se extendieron a la antigua sede Centro.

En esta situación se encuentran 16 estudiantes de especialización en Cirugía General, 47 de Medicina Interna, 16 de Pediatría y 16 de Ginecobstetricia.

Dentro de las instituciones con las cuales la Universidad tiene convenios vigentes de docencia-servicios, para la realización de las prácticas, se encuentra la Organización Clínica General del Norte.

Los estudiantes sostienen que “este convenio fue violado por las directivas de la clínica e impide el ingreso de los estudiantes de todos los estudiantes de posgrados médico-quirúrgicos a sus instalaciones para realizar sus prácticas formativas, alegando que la Universidad le debe un dinero. La Clínica interpuso una queja ante el Ministerio de Educación diciendo que la Universidad no le había cancelado unos dineros. La Universidad argumenta que no los había cancelado porque había incongruencias en las facturas presentadas por la clínica”.

Sin embargo, tanto la Unilibre como la Clínica General del Norte llegaron a un proceso de conciliación y a comienzos de septiembre la Universidad desembolsó $350 millones correspondientes a la deuda vigente a 31 de diciembre de 2015.

Las protestas se extendieron a la sede Centro de Unilibre.

No obstante, “la clínica no desbloqueó las puertas para el ingreso de los estudiantes y por eso desde agosto no los recibe y en eso estamos desde hace dos meses”.

Ante ello, aseguran los estudiantes, la Universidad inició un ‘plan de choque’ con otras instituciones con las cuales tiene convenios como las clínicas Bonnadona y Misericordia, entre otras, “pero estas no funcionan a cabalidad porque no prestan la totalidad de los servicios, no tienen el volumen de pacientes y tampoco permiten la totalidad de los residentes a sus instalaciones”.

En las mismas circunstancias se encuentran frente a la ESE Cari de Alta Complejidad.

“La Universidad no cuenta en estos momentos con convenios docente-asistenciales que garanticen el funcionamiento de sus posgrados médico-quirúrgicos, colocando en riesgo la calidad de la educación que están prestando a través de sus especializaciones”, manifestaron.

A ello se suma la situación de los estudiantes de Cirugía General que solo cuentan con el Hospital de Barranquilla para realizar sus prácticas y “donde las condiciones son deplorables porque los quirófanos están en destrucción total y cada vez que hay lluvia se llueve, no hay equipos de tecnología en óptimas condiciones para realizar los procedimientos quirúrgicos y la preparación de los residentes. Los estudiantes han pedido que se les acondicione, se dote el hospital y tampoco ha habido respuesta positiva por parte de la Universidad”.

Aseguran que durante estos dos meses de crisis han sostenido múltiples reuniones con los diferentes directivos de la Universidad “y no hemos encontrado ninguna solución a la problemática que estamos atravesando. Tampoco hay acompañamiento docente en las revisiones de los temas que se realizan, no tenemos las condiciones claras y dignas que merecemos”.

Igualmente, resaltan el hecho de que el 25 de agosto de este año la Universidad recibió Acreditación de Alta Calidad del Ministerio de Educación Nacional, “que la la obliga a tener estándares mínimos de calidad para la educación de sus estudiantes y al no brindar todas estas condiciones está fallando o está quedando mal en su proceso de Alta Calidad”.

Por todas estas razones, los estudiantes se mantienen en su protesta “exigiendo que se cumplan las condiciones mínimas de calidad en cuanto a la habilitación de convenios docente-asistenciales con instituciones de Alta Complejidad que permitan la formación de especialistas calificados para resolver las patologías que se nos van a presentar al momento de graduarnos”.

Lo preocupante del hecho es la división interna que existe entre los directivos de la Universidad.

“No se ponen de acuerdo para adoptar una conducta, los estudiantes exigen la presencia del máximo ente de la Universidad que es la Consiliatura conformada por los directivos nacionales. La Consiliatura es el único ente que puede autorizar la compara de elementos para dotar los hospitales, que se habiliten nuevos convenios y se haga la contratación de docentes para que las condiciones y calidad en la educación puedan mejorar”, puntualizaron.

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